sábado, 19 de mayo de 2018


El Reinado de Hermenerico I


Las fuentes literarias para estudiar este periodo son muy limitadas y al mismo tiempo segadas ideológicamente, al ser escritas por clérigos cristianos con resentimiento hacia los paganos que les habían quitado su poder político y económico.

Hidacio de Lemica, compuso una Historia que comprende los sucesos acontecidos en Gallaecia entre el 379 y el 469. Su mesianismo y odio hacia los Suevos han sido puestos de manifiesto por los historiadores Wilhelm Reinhart y Casimiro Torres. Su crónica adolece de un marcado maniqueísmo combinado con una visión apocalíptica previa a la segunda llegada del Nazareno. Los germanos son presentados como paganos que disfrutan asesinando, quemando, robando, etc.:
“Las desolaciones de alanos, vándalos y suevos por España (409-410) desencadenaron cuatro mortales plagas: el hierro de los soldados y de los tiránicos exactores de tributos, que consumen todos los recursos del país; el hambre, que llega a extremos de antropofagia; la peste, que siembra cadáveres por todas partes; las bestias feroces, que, avezadas a la carne insepulta, infestan la tierra.”

Paulo Orosio, natural de Braga, tiene una visión más optimista de la incursión de los pueblos bárbaros en el Imperio Romano. Su célebre obra “Contra los Paganos”, está presidida por una visión profundamente semita. La historia es concebida linealmente, universalmente y providencialmente por el dios de Abraham. Los males que sufre el Imperio a manos de los bárbaros son permitidos por dios como medio para preparar a la humanidad para la parusía, la segunda venida del Nazareno. Las acusaciones de los romanos paganos contra los cristianos por haber debilitado al Imperio con su religión alejada de los valores marciales romanos es refutada por Orosio con el argumento de que antes del Imperio Romano existieron otros Imperios que sucumbieron, todo ello dentro de una caminar de la historia hacia la encarnación del verbo, la evangelización y la parusía final.

Desde la llegada de los Suevos, Vándalos y Alanos a Hispania transcurrieron dos años hasta que decidieron asentarse. Según el obispo y terrateniente Hidacio, los invasores se repartieron a suertes las provincias de Hispania. Esta costumbre estaba muy arraigada entre los pueblos indoeuropeos. A los Suevos y a los Vándalos Asdingos les toco en suerte Gallaecia. Los Suevos se establecieron en el sur de Gallaecia y los Vándalos Asdingos en el norte. Los Alanos se asentaron en la provincia Cartaginense, la más extensa y los Vándalos Silingos en la provincia Bética, la más rica y romanizada de las repartidas. La provincia Tarraconense, permaneció bajo el control del emperador Máximo, hecho que es interpretado por muchos historiadores como prueba de un pacto entre los invasores y los hispanorromanos.

Se especula sobre la forma jurídica empleada para el reparto de tierras entre los recién llegados y los hispanos romanos. La ley ad inhabitandum[i] permitía al estado ceder lotes de tierra a los bárbaros, conservando de estos lotes los hispanorromanos dos tercios y el otro tercio se entrego en propiedad a los Suevos. Cuando se asentaron los visigodos el reparto fue dos tercios para estos y el tercio restante para los hispanorromanos. En esa época la autoridad Imperial había decaída y eran las comunidades locales las que negociaron con los Visigodos.

L. Schmidt opina que el rey suevo Hermenrico firmó un pacto de foedus con el emperador Honorio en el año 411. La principal prueba que aporta este historiador reside en las monedas de plata acuñadas con el anverso de Honorio y el reverso del rey suevo Reciario. W. Reinhart considera que dicho pacto no existió, pues los suevos no actuaron como federados del Imperio, manteniendo su absoluta independencia política frente al Imperio.

Honorio ante la grave situación económica, política y militar no pudo actuar de forma contundente contra los pueblos germánicos invasores de Hispania. Tuvo que esperar a reunir fuerzas suficientes una vez que consiguió que en otros frentes más próximos a Roma fuera restablecido el orden imperial. Honorio tuvo que encarar  la campaña de los visigodos de Alarico en Italia, que culminó con la toma y saqueo de Roma por los visigodos.  A la muerte del gran rey Alarico (gótico: Allreiks, rey de todos), los visigodos eligieron a Ataulfo, el cual después de enterrar al heroico rey debajo del curso del río Busento en la ribera del Cosenza[ii], se dirigió hacia Hispania con la intención de embarcarse hacia el norte de África.

Las provincias del norte de África eran las más ricas del Imperio, producían gran cantidad de trigo, aceite y vino. El Imperio de Occidente dependía de esta fuente de trigo para alimentar a la población de la urbe y a las legiones, una vez que el trigo de Egipto estaba bajo el control del Imperio Oriental. Ataulfo (gótico: Aþawulfs, ‘lobo noble) estableció su corte en Barcino y se caso con Gala Placidia, hecho que enfureció a Honorio (era su hermana por parte de  su padre, Teodosio I). Ataulfo quería firmar un pacto de foedus con Honorio que legalizase su nuevo reino en norte de África y conseguir que la flota romana transportase a los godos. El asesinato de Ataulfo por parte de Eberwulf supuso el nombramiento de Walia como rey que continuó las negociaciones con los romanos.  Concluyeron en un pacto de foedus, por el cual los visigodos recibirían seiscientos mil modios de trigo y territorios para asentar a su pueblo.

Los Visigodos a cambio deberían destruir a los pueblos que se habían asentado en Hispania. En año 417, un ejército de Visigodos dirigidos por su rey se enfrentó a los vándalos silingos liderados por Fredebaldo, que fueron derrotados, su rey capturado y enviado a Roma como trofeo. A continuación el poderoso ejército visigodo se dirige contra los Alanos, famosos por su eficaz caballería pesada. El rey alano Ataces fallece en la batalla y los alanos fuertemente diezmados prefieren no elegir un nuevo rey e integrarse en la nación de los Vándalos Asdingos, cuyo rey Gunterico se tituló rex Wandalorum et Alanorum. El siguiente rival para los Visigodos de Walia serían los Suevos de Hermenerico y los Vándalos de Gunterico, que se encontraban acantonados en Gallaecia. La táctica romana de emplear a los pueblos germánicos en luchas fratricidas había dado resultado una vez más. Esta táctica se completaba con incumplir casi siempre sus promesas. Si las revisamos, vemos como los emperadores emplearon a los visigodos en numerosas campañas de las que sacaron poco más que el botín, a cambio sufrieron numerosas bajas.

La salida anticipada de los Visigodos de Hispania antes de someter a los Suevos y los Vándalos Asdingos no está clara. Parece ser que el general Constancio ante el éxito de las armas visigodas tuvo  el temor de que toda Hispania quedase bajo su control  y por ello llamó a los Visigodos. W. Reinhart[iii] por su parte apunta la hipótesis de que debido a las bajas sufridas frente a los ejércitos Vándalo y Alano, los visigodos necesitasen reorganizarse, haciendo el enfrentamiento contra Hermenerico y Gunterico una campaña demasiado arriesgada. Walia se dirigió al sur de la Galia, para tomar posesión de las provincias y comarcas cedidas a los visigodos por Honorio. Estas fueron la Aquitania Segunda y comarcas alrededor de Toulouse, plaza en la que establecieron su capital. Posteriormente veremos cómo Honorio hizo una entrega de territorios envenenada, pues instaló en sus proximidades a los Francos y a los Burgundios fomentando la discordia entre estas naciones.

Al salir el ejército visigodo de Hispania, se produjo según Hidacio una guerra entre los Vándalos y los Suevos. El grueso del ejército Suevo con su rey a la cabeza sale de Galicia y se dirigen a los montes Nervasios, situados entre el Bierzo y Asturias. Las fuerzas más numerosas de Vándalos Asdingos y Alanos buscan un enfrentamiento directo, pero el rey Suevo prefiere situar sus tropas en lo alto de los montes Nervasios utilizando la posición alta como factor que nivele la diferencia en número. Los Vándalos y Alanos ante las bien construidas posiciones defensivas de los suevos se preparan para un largo asedio[iv]. La falta de maquinas de asalto y la poca paciencia de los germanos para llevar buen término el asedio de una montaña bien atrincherada, lleva a Gunterico a buscar la oportunidad de lanzar una campaña de pillaje. Asaltan Braga, donde matan a algunos suevos, a continuación se dirigen hacia la Lusitania, incendiando y asaltando las poblaciones mal defendidas. En la Bética causaron tales destrozos que el nombre Vándalo paso a ser sinónimo de “persona salvaje y destructiva”. Hermenerico, en año 419 a la cabeza de la nación Sueva se lanza entonces a ocupar toda Galicia. Recupera Braga, toma Tui y Orense. Se dirige hacia Lucus Augusti, pero no consigue tomarla, en parte por sus fuertes murallas y la presencia de topas legionarias reforzadas por caballería visigoda. Lucenses y Suevos llegan a un acuerdo de paz, se intercambian prisioneros. En palabras del historiador Benito Vicetto, desde entonces Lucenses y Suevos quedaron como dos naciones amigas. El comes  Hispaniarum Asterio con un ejército romano se enfrentó a los Vándalos y los Alanos, causándoles muchas bajas.

En torno al año 422 el Imperio envía a Hispania un ejército al mando del general Castino, acompañado por una fuerza goda. El objetivo del Imperio era expulsar a los Vándalos de la Bética, pero son derrotados, quedando la Bética y parte de la Cartaginense en poder de los Vándalos. Esta vez los visigodos deciden no apoyar a los romanos, observando cómo son aniquilados por su primos.





[i] Wilhelm Reinhart, Historia General del Reino Suevo, Madrid 1952, página 35.
[ii] Para ello los visigodos realizaron una gran obra de ingeniería, desviaron el río Busento a su paso por Cosenza y practicaron en el lecho del río una fosa en la que enterraron al gran rey con su tesoro y los esclavos que trabajaron en la obra, para que nadie supiese donde estaba enterrado. Esta práctica pagana nos muestra que el cristianismo de los godos era únicamente una condición necesaria para poder establecer pactos con el Imperio y con los romanos.
[iii] Wilhelm Reinhart, opus cit. página 37.
[iv] Benito Vicetto, Historia de Galicia, Tomo II, Ferrol 1866, páginas 198 y 199.



sábado, 12 de mayo de 2018


La onomástica Suevo-visigótica

En palabras del historiador alemán Wilhelm Reinhart[i], “No hay región de la Península donde abunden entre la población, aún hoy, tanto los nombres germánicos con en Galicia y el Norte de Portugal, aunque los que subsisten representan sólo un pequeño remanente de los centenares de tales nombres que había en tiempos medievales”. Los gallegos empezaron  a usar nombres suevos a principios del siglo V y su empleo se incrementó con la anexión al reino Visigodo.

La presencia de topónimos visigóticos en el Noroeste de la Península, permite suponer que un número significativo de la gens visigothorum se desplazó (topónimos como valdegoda, gondaisque, godinha, guntín, godos, etc.). El predominio de la onomástica  germánica continuo en los siglos VIII a X, como lo demuestran la documentación que nos ha llegado. En el siglo XII eran comunes nombres como: Aldefonsus, Argilo, Astraulfus, Bertosendus, Brandericus, Erbegunda, Hildemirus, Manosinda, Recedrudia, Sigeredus, Sisulfus, Trastemirus, Ferdinandus, Turdilda, etc.

Los nombres suevo-góticos se componen normalmente de dos elementos con un  significado “psíquico” que sintetizaban los anhelos de los padres para sus hijos. Según el estudioso alemán Joseph Maria Piel, “se refleja, por lo tanto, la psicología de un pueblo primitivo en el mejor sentido de la palabra y con innegable poética”[ii]

Se escogían lexemas que significasen los valores más altos para los suevo-góticos, valores de una sociedad libre y guerrera: gloria, autoridad, poder, riqueza, bravura guerrera, veracidad, juicio, sabiduría, austeridad, etc.

Vamos a citar unos ejemplos que nos ayudaran a interpretar los nombres germánicos.
·         Remismundo (rey suevo del 459 al 469): Remis significa quietud, meditación y munds protección.
·         Teudemiro (rey suevo posterior a Remismundo): Theus significa  pueblo y meries, famoso.
·         Rodrigo: Hroths significa glória y riks, rico.
·         Leobegodo: De liuba, amable y goths, bueno.
·         Guntisalvo (de donde deriva Gonzalo): Gunth significa lucha y salwa, firme

Los animales inspiraron a nuestros antepasados valores que transmitir a sus hijos. Eran apreciados el jabalí (ebor), el oso (baira), el lobo (wulf), el águila (ar), el cisne (swan). Como ejemplos tenemos Eborico y Eurico, Bermudo, Viliulfo y Aragildo. A la hora de componer un nombre, ciertos elementos solían ponerse como primer lexema, un ejemplo es Arg (fuerte, intenso, potente): Argibaldo, Argilego, Argimiro, Argileuba, Argifonso, Argesindo, Argimundo. Rod (gloria), Hilde (lucha), Ermen (fuerte), Guil, Wil (voluntad), Astra (espléndido).

Otros elementos eran más propios de ir en segundo lugar como: gilt (<gildo,  significando valioso, apto), reth (<rico, redo, significando rico, poderoso), sinth (<sendo, sindo, significando campaña), etc.

Los nombres también podían estar formados de un solo elemento. Brando (<brand, espada), Sande (<Santh, verdad), Miro, Fredo (<frithu, paz), Frumario (<frumar, el primogénito), Theudis (pueblo, etnicidad). Los diminutivos se componían con ilo, ila e iza dando lugar a nombres como Atila, Brandila, Merila, Sandila y Teudila, Witiza y Egica. Suabila[iii], Gotila y Ulfila vendrían a significar pequeño suevo, pequeño godo y lobezno.

Posiblemente los nombres germánicos se componían de dos lexemas para combinar los nombres del padre y de la madre. Si el padre era Rothriks y la madre Ermentrude, los hijos podrían llamarse: Ermenerico, Trudilda, Rosende, Ermenegildo, etc.

Los apellidos castellanos más comunes tienen su origen en el genitivo gótico “is” empleado como sufijo de pertenencia (hijo de ): Rodríguez, Fernández, Álvarez, etc.

Un documento muy interesante para conocer la onomástica germánica de la alta edad media se conserva en el Archivo General de Galicia. Es un documento escrito en un penoso latín (¿quiénes lo escribieron hablan aun godo o suevo?, pues no se entiende que empleasen un latín tan malo, cuando las lenguas romances aun no habían nacido) en el año 954. En este documento, publicado en la revista Galicia Histórica en 1901 se leen 140 nombres de los cuales son 105 suevo-visigóticos, el resto son latinos. En palabras del lingüista alemán Joseph María Piel, no se conoce un documento fuera de una nación de lengua germánica en el cual el 75% de las personas tengan nombres germánicos. Esta es una prueba del poderoso legado suevo-visigótico en el territorio del antiguo Reino Suevo. En la alta edad media, llevar un nombre germánico suponía que esas personas habían interiorizado la ideología propia de los suevos y visigodos, con su valores morales, sociales, políticos, legales, etc. No era una cuestión de moda o influencia política, pues en ese caso serían más atractivos emplear nombres árabes. En nuestra opinión la profusión de nombres suevo-visigóticos significaba que estas dos naciones aun eran las líderes de la población galaica.

Es lamentable que las autoridades académicas no se interesen por los numerosísimos documentos guardados en las catedrales de Santiago, Lugo, Orense y en los tumbos de Sobrado y Monforte. Estos documentos aportaran nuevos datos sobre la onomástica suevo-gótica y la evolución de estos nombres. Las hipótesis aceptadas sin prueba alguna de que las lenguas sueva y goda se dejaron de hablar en España en el siglo VIII o antes, no tienen fundamento al ver documentos escritos en un latín bárbaro[iv], pues estas personas conocían el significado de sus nombres y sabían los lexemas combinar los lexemas germánicos. Esto nos lleva a conjeturar que el suevo y el godo aun eran hablados por una parte importante de la población o por lo menos se conservaba el conocimiento del significado de muchas palabras germánicas. Como sabemos, en nuestra patria, todo lo relativo a las nobles naciones visigoda y sueva está vetado, censurado y condenado al ostracismo por las autoridades académicas y políticas. Esta censura no es de ahora, en la pasada dictadura no se veía con buenos ojos los estudios sobre la nación sueva.



[i] Wilhem Reinhart, Historia General del Reino Hispánico de los Suevos, Publicaciones del Seminario de Historia Primitiva del Hombre, Madrid 1952, pág. 87.
[ii] Wilhem Reinhart, opus cit., pág. 88.
[iii] Los cronistas de los siglos VI y VIII, Jordanes y Paulo Diácono llamaban a los suevos suabi o suavi y en opinión de W. Reinhart, probablemente se llamarían a sí mismos suaben o en grafía alemana Schwaben. Wilhem Rienhart, opus cit. 90.
[iv] Wilhem Reinhart, opus cit. 92.


sábado, 5 de mayo de 2018

Los Nueve Pilares del Ásatrú



Los Nueve Pilares del Ásatrú

El Odinismo como religión neopagana pretende la reconstrucción de la espiritualidad de los pueblos germánicos. Han pasado muchos siglos desde que los últimos grupos paganos escandinavos fueron convertidos a la fuerza al cristianismo, por este motivo el regreso a esta espiritualidad no es inmediato ni sencillo. A través del estudio de las fuentes de la mitología, del derecho, de la sociedad, de la familia, etc., se puede reconstruir como era la religiosidad nórdica y desde esta reconstrucción adaptarla a nuestros días. Son posibles muchas reconstrucciones, como sin duda hubo infinidad de Odinismos en el pasado; teniendo en cuenta la gran variedad de confederaciones germánicas (godos, francos, suevos, sajones, anglos, vándalos, burgundios, etc.) que existieron a lo largo de los siglos. Cada confederación a su vez se dividía en varias tribus y éstas en a su vez en sippes (kindred), con su variantes religiosas.

El Odinismo, como cualquier religión debe tener un conjunto de principios fundamentales que lo caractericen frente a otras religiones, guiando a sus fieles en su crecimiento y dando uniformidad a los cultos y rituales. En este artículo vamos a presentar esquemáticamente para su debate y reflexión, los que consideramos Los Nueve Pilares del Odinismo.

1.      Politeísta: el Odinismo es una religión politeísta. La diferencia frente a los monoteísmos no radica en el indeterminado número de dioses, sino en la ontología de la divinidad. Los dioses germánicos y por ende los indoeuropeos, son entidades superiores al ser humano, pero no son omnipotentes, ni omniscientes, ni inmutables, ni eternas, etc. Los dioses ante todo representan para el hombre un camino de autorrealización. El odinista busca realizar la divinidad que lleva en su interior siguiendo el camino de los héroes, alcanzado la apoteosis y de esta forma transmutando su ser humano en divino. Los dioses a su vez se dividen en muchas tribus: Aesir, Vanir, Elfos, etc., con funciones cósmicas diferentes. Un dios es una entidad poliédrica, manifestado una fuerza distinta en cada dimensión de la realidad: física, psicológica, genética, histórica, etc. Al hablar de los dioses, muchas veces empleamos analogías, esta forma de hablar presenta la ventaja de la sencillez, pero al mismo tiempo emplea conceptos externos que no permiten una mayor profundización en la naturaleza del ser divino. Desde el punto de vista filosófico empleamos un metalenguaje para explicar las realidades divinas. Como ejemplo, podemos asimilar los dioses a las fuerzas de la naturaleza: la fuerza nuclear fuerte,  la fuerza nuclear débil, el electromagnetismo y la fuerza gravitatoria. Cada una rige un conjunto de fenómenos físicos e interactúan cuando convergen en una partícula o punto, siguiendo unas leyes. Platón, que era politeísta y fundó su Academia como una institución religiosa, concebía el Universo como una realidad viviente, con su cuerpo material y su alma cósmica. Esta última tenía consciencia de su existencia, poseía una mente. De aquí, podemos inferir que las fuerzas que rigen el Universo tienen cuerpo, alma y mente, es decir son dioses. Esta es una interpretación posible, cada odinista debe buscar la suya propia.

2.      No Dogmático: El Odinismo, como todas las religiones indogermánicas es un camino espiritual personal. El Odinismo no pretende crear una religión-estado, con un jefe de estado que ordena a sus fieles mediante encíclicas de obligado cumplimiento bajo penas pecunias, penales (incluida la pena de muerte) y el castigo eterno en el infierno. Las barbaridades cometidas por las religiones abrahámicas son suficientemente conocidas y por desgracia aun las sufre la humanidad. No tener dogmas no significa que todo es posible en el Odinismo. Al contrario, el Odinismo se rige por la tradición recogida en los textos que se han conservado y por el espíritu que se manifiesta en los descendientes de los paganos germánicos. La genética imprime carácter, un odinista siente las fuerzas de sus ancestros que le guían en su actuar, generando una ética práctica. El Odinismo no necesita un decálogo de hipocresías, que solo sirven para atemorizar al fiel, situándolo siempre en el pecado, necesitado del perdón de un sacerdote (en muchos casos mucho más pecador que el propio fiel) para volver a sentirse querido, por un dios al que siempre mira con la cabeza baja y desde el miedo. El odinista ama a los dioses y a las diosas desde la admiración, como hermanos mayores que han superado vicisitudes en sus vidas, que han quedado reflejadas en mitos que nos guían en nuestro periplo. Vivimos una sola vez, por este motivo nuestra vida es algo excepcional, no podemos malgastarla con miedos y complejos, debemos vivirla conforme a lo que somos, de forma heroica, dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos. No hay mayor honor que el ser recordado por nuestros amigos y familiares. La fama que buscaban los grandes héroes homéricos. El odinista no teme a nada, ni a los mismos dioses, a los cuales se puede enfrentar si este es su destino.

3.      Sin Clase Sacerdotal: los pueblos germánicos no tuvieron una clase sacerdotal, el jefe de la sippe y el padre de familia actuaban como sacerdotes. Si miramos a otros pueblos indogermánicos, las estructuras sacerdotales eran sencillas, pues la falta de textos sagrados y por lo tanto de unos dogmas revelados, impidió la formación de estructuras sacerdotales poderosas. Como odinistas debemos mantener esta tradición. No es fácil, el contagio con las religiones abrahámicas nos puede arrastrar a crear estructuras clericales, con todos los vicios que de ellas se derivan. El primero es el dogmatismo, que tanto daño ha causado a la sociedad, el segundo es la generación de un negocio religioso, algo normal en la mentalidad abrahámica, donde el acaparar oro es vital. El día que los godis cobren por sus ritos, como los sacerdotes abrahámicos, habremos perdido sin duda la pureza del rito y por lo tanto la conexión con los dioses. La limpia intención, la espontaneidad, la naturalidad deben ser virtudes que guíen los rituales odinistas. La profesionalización de los godis, si bien puede traer consigo unos ritos más elaborados, pierde en profundidad espiritual, pues ya no es uno más del pueblo quien conduce el ritual, es un funcionario al servicio de una institución con intereses mundanos. Otra cosa es que los fieles que son llamados por Odín, a conducir los rituales deben formarse en la espiritualidad y la filosofía del Odinismo, pues todo don implica una responsabilidad con el pueblo y una necesidad de realización en la persona, que si no es satisfecha genera lagunas en su crecimiento espiritual. Hoy en día vemos como la formación académica sufre una crisis que esta desembocando en un desprestigio social. El Odinismo como institución debe facilitar la formación de sus fieles, desde una perspectiva iniciática, donde el maestro guíe al neófito hacia su maestría, generando una cadena de transmisión de conocimiento, que comenzó en Odín y terminará en el Alfather.
4.      Étnico: el Odinismo es una religión ligada a la familia, la sippe, la tribu, la nación. El Odinismo nace desde unos presupuestos genéticos. Los genes nos guían. Cuando reconocemos en nuestros hermanos conductas de nuestros padres, abuelos y antepasados, su transmisión no solo es cultural, pues la cultura de nuestros mayores es diferente a la nuestra. Cada pueblo es en sí mismo perfecto, por lo tanto debe seguir la espiritualidad que sus genes marcan, para conseguir el mayor desarrollo espiritual. La llegada de las religiones abrahámicas a Europa supuso la imposición de paradigmas contra natura para el europeo. La edad media fue un periodo en el que los pueblos europeos vivieron enfermos. Podemos comparar la conversión forzada a las religiones abrahámicas a una infección por un virus, estableciendo una analogía con sus fases. En este sentido durante la edad media los pueblos europeos perdieron la capacidad de crear, de pensar, de imaginar, de soñar. Vivian del recuerdo del mundo grecorromano, pues su espíritu estaba amordazado por la moral abrahámica. Con el renacimiento, se perdió el miedo a pensar fuera de lo permitido por la fe abrahámica. La ciencia se mostró superior a la fe de un dios castrador. La genialidad de los griegos volvió a brillar en los corazones y las mentes de los europeos. Se recuperó el conocimiento matemático, la física volvió a cultivarse y con ella todas las ciencias que durante la edad media estaban estancadas. El virus de Iahvé estaba siendo vencido, el hombre volvía ser el centro del cosmos y la medida de todas las cosas. En los siglos siguientes las naciones europeas llevaron la ciencia y la civilización por los cinco continentes. El cristianismo seguía siendo la fe mayoritaria, pero había sido marginada al área moral, era posible desarrollar una ciencia y una tecnología independientes de la supervisión clerical. La fe de Iahvé quedaba relegada al mundo de lo intangible. Lentamente la Inquisición fue perdiendo fuerza hasta que los europeos comprendieron que era un instrumento malvado. Si los pueblos europeos sufrieron más de diez siglos de oscurantismo por la imposición de una religión exógena, ¿no deberían aprender todos los pueblos del mundo que en sus religiosidades nativas se encuentra el camino de realización personal y comunitaria? Por este motivo, el Odinismo es bueno para las personas de genética germánica y será menos bueno para personas de otras etnias. No se le prohíbe ser odinistas, simplemente nos apena que no encuentren en sus raíces culturales su camino ancestral para ser ellos mismos, como hicieron sus mayores paganos.
5.      Culto a los Ancestros: por más queridos que los aesir y lo vanir son nuestros ancestros, ellos nos trasmitieron sus genes, nos instruyeron, nos dieron su cultura y nuestra identidad. Por ellos trasmitimos a nuestros descendientes la llama de la divinidad que ellos recibieron de los dioses. Nuestros antepasados son dioses, en los cuales encontramos la sabiduría y la fuerza para afrontar el destino. La estirpe, el linaje, la sippe, el kíndred, la gens, todos estos conceptos nos hablan de una línea de sangre que se extiende desde la creación del hombre por los dioses y no tendrá fin. Nuestros mayores antes de salir de casa se dirigían a los Lares para pedirles protección en el mundo exterior. Al volver daban gracias por regresar otra vez con los suyos. Alrededor del fuego se reunía la familia y siempre tenía presente a los ancestros. Los agasajaban con pasteles, bebidas, incienso y flores. A nuestros ancestros debemos dirigir oraciones, plegarias, deseos, pensamientos. Ante ellos necesitamos abrir nuestros corazones y mentes, pues en ellos tenemos no solo unos padres biológicos, sino unas fuerzas espirituales que nos fortalecen y purifican. Cuando estudiamos nuestra genealogía, recordamos como vivieron y murieron nuestros antepasados; tenemos modelos a seguir, en los errores y en los aciertos. El cristianismo en su afán de atrapar el alma indogermánica, creó a los santos, purgando todo aquello que consideraba amoral. Nuestra religiosidad es profundamente humana, todo lo humano es en sí mismo necesario, formando parte de un ecosistema. Por este motivo es tan importante tener presente los errores como los aciertos, pues es difícil acertar sin antes errar. No creemos en la perfección absoluta, es en sí misma absurda y fea. La belleza y la genialidad se producen por pequeños errores que nos permiten salir del camino trazado, descubriendo continentes que antes no existían. ¡Hail Ancestros!
6.      Familia: todos nacemos de unos padres, aunque hoy en día se pretenda crear familias sin un padre y una madre. Por mucho que la perversión jurídica lo refrende, un ser humano se forma de la unión de un óvulo y un espermatozoide. Lo femenino y lo masculino son necesarios, son fuerzas diferentes y complementarias. Lo uno no puede existir sin lo otro. Por este motivo los odinistas creemos en la familia que heredamos de nuestros mayores, con sus defectos y virtudes. Cada generación debe adecuar las estructuras familiares a su tiempo, mejorando las relaciones, facilitando el desarrollo pleno de las potencialidades de sus miembros. Los pueblos europeos han permitido que el hombre y la mujer se desarrollasen mucho más que en otras culturas. El machismo no es propio de los pueblos indogermánicos. Las mujeres han gobernado la economía familiar con acierto, tomando decisiones que obligaban a todos los miembros. Las mujeres disponían de su herencia, de su dote y de su patrimonio que administraban con libertad. Por este motivo, algunas de las reivindicaciones del feminismo, surgen de la situación marginal de la mujer en otros continentes y se aplican anacrónicamente a Europa. Otra cuestión es que la llegada masiva de personas de otros continentes a Europa, esté ocasionando conductas que lesionan a las mujeres de forma criminal que el Odinismo repudia. Las religiones abrahámicas impusieron un paternalismo exógeno. La mujer pagana romana, celta, germana y griega gozaba de mucha más libertad que la mujer cristiana. El Odinismo por tanto, lleva en sí mismo el espíritu de libertad y autonomía propias de las mujeres y de los hombres indogermánicos. Los hijos deben ser educados conforme al entender de los padres, sin intromisiones del estado en la familia, pues toda intromisión es una tiranía, aunque sea aprobada por ley en un parlamento. De esto nos advirtió Platón, la política debe estar en manos de filósofos, no de demagogos y ni sofistas.
7.      Pragmatismo Científico: la ciencia como creación del espíritu humano debe guiar el desarrollo del hombre y de la sociedad en su conjunto. La sociedad se crea como necesidad del hombre para afrontar su falta de adaptación al medio. Mediante el conocimiento práctico y la especulación científica los pueblos indogermánicos han podido desarrollar sociedades en la cuales la vida ha progresado. El europeo busca soluciones prácticas, el misticismo, si bien tiene su ámbito, no es la fuerza que guía las sociedades europeas como sucede en otras culturas. A través de la ciencia y de la tecnología deben crearse sociedades en la cuales el hombre pueda desarrollar todas sus potencialidades. El arte en todas sus manifestaciones diviniza al ser humano. ¡Quién no se estremece al ver los templos griegos, romanos, las catedrales, etc.! La misma ciencia a través del lenguaje matemático es una forma sublime de arte. Al leer una ecuación física que rige el comportamiento de los átomos en cualquier parte del Cosmos y en cualquier tiempo; ¡cómo no sentir el aliento de lo divino sobre nuestros cuerpos! La grandeza que hemos heredado de nuestros mayores es mucha, es nuestra obligación seguir aportando Belleza, Justicia y Bien a nuestros semejantes.
8.      Culto a la Naturaleza: nuestros antepasados siempre percibieron fuerzas divinas en los arroyos, las fuentes, los ríos, las montañas, los bosques y los animales. Los ríos poseían un numen y al adentrarse en sus márgenes, pedían su permiso. El respeto y cuidado de la naturaleza era algo sagrado. Al sintonizar con las fuerzas de un río o de un bosque algo se mueve en nuestro interior, nos limpiamos y recobramos confianza en nosotros mismos. Vivimos en simbiosis con la naturaleza, cuando la destruimos nos estamos haciendo un daño irreparable. La economía actual no respeta la naturaleza, el ecologismo potenciado por los estados y ciertos partidos políticos es una falsedad. No atajan el mal, sino que con falsos remedios ocultan el daño irreversible que  se está ocasionando. Son en el fondo semejantes a los charlatanes de las ferias, que vendían ungüentos que servían para curar una caries o limpiar el suelo. Mientras no se cambie el sistema productivo, el consumismo, el mercantilismo y la acumulación de capitales en multinacionales; la naturaleza irá muriendo y con ella nuestros espíritus. La hipocresía de las políticas de reciclaje basadas en poner la carga en las familias son inoperantes. Cuando se fabriquen cosas necesarias, diseñadas para durar y ser reparadas y no para ser consumidas y destruidas, entonces volveremos a un equilibrio con la Madre Naturaleza. El odinista ora al pasear por el bosque; simplemente con respirar, ver la luz entre las ramas de los árboles y sentir la humedad en la piel, entramos en sincronía con la Madre Naturaleza y ella nos enseña cosas inefables. En Ella se formaron nuestros cuerpos y a Ella regresaremos para dar vida a través de nuestra muerte.
9.      Culto Heroico: la vida odinista es una vida de retos imposibles. Lo banal, lo trivial no tienen cabida. El odinista busca tensar la cuerda, alcanzar cotas inexploradas, conquistar mundos no soñados. Para ello dispone de unas armas divinas. Su cuerpo, genéticamente modificado por los dioses, pues no olvidemos que somos hijos de Odín y esto no es algo alegórico. Su mente regida por una lógica flexible (lógica difusa o borrosa) que le permite establecer algoritmos que establecen leyes donde otros no ven más que el azar y el caos. Una vitalidad que le lleva al esfuerzo y a la superación por la necesidad de dar rienda a su naturaleza. La voluntad de ser que le impele a realizar su destino, sin importar donde este le lleve. El odinista siempre triunfa, pues donde otros ven fracaso, por su visión cortoplacista, el odinista ve éxito, pues la escala de tiempo del odinista es el milenio. El odinista lucha por la gloria de su linaje, su estirpe, su sippe, su tribu, su nación. Los dioses nos guían, pero también nos ponen zancadillas para que nos volvamos a levantar y así nuestra vida sea plenamente heroica. La lucha por y para la lucha. La naturaleza nos muestra como todos los seres son engranajes de un maravilloso cuerpo y estos se relacionan entre sí dialécticamente. Solo el odinista que vive su vida sin miedo alcanza la sabiduría heroica, transmutándose en un semidiós que iluminará a nuevas generaciones en pos de la gloria. Pidamos a los dioses y a nuestros ancestros que sepamos encontrar nuestra senda de lucha, que no busquemos atajos y nos enfrentemos a nuestros enemigos con todas nuestras fuerzas sin reservas. La mentira, el dogmatismo, el clericalismo, el mestizaje religioso, la globalización, el materialismo, la contaminación serán vencidas, no en este siglo ni en el que viene, pero sin en mil años. Un nuevo hombre y una nueva mujer surgirán, purificados de la mentira, recuperando lo que fuimos antes y  lo que volveremos a ser, hiperbóreos.

Fernando López de Prado y López, Kindred Castilla, COE

jueves, 13 de abril de 2017

Los Dioses de los Suevos y de los Godos: Capítulo II

Capítulo II
Tyr-Tiuz
El Dios conocido por Tyr entre los escandinavos, Tiwar o Tiuz entre los germanos del norte, Ziu para los germanos del Sur y Tiw entre los sajones, es uno de los más antiguos de la mitología de los germanos. Sus atributos fueron menguando con el paso del tiempo. En las lenguas germánicas, el martes este está consagrado a Tiuz. El Dios más supremo antiguo es designado como Dyauh, en griego Zeus, en latin Júpiter (Dyus Piter). Algunos filólogos han postulado una relación entre Tiuz y los anteriores, siendo un cognado. A partir de esta relación deducirían las característisca de Tiuz por comparación con las de los Dioses supremos celestes. Este camino, aunque tentador, genera una serie de anacronismos que más que ayudar al esclarecimiento del Dios, lo desvirtúan, al contradecir lo que se conoce a través de fuentes propias de los germanos. Así, en los relatos conservados de Tyr, no es ni Júpiter ni Marte, pero si se intuye que en el pasado gozó de mayores atribuciones y de un culto más amplio. Thor le arrebató el protagonismo como Dios de la guerra. En el Gylfaginning, capítulo XIII, el sueno de Gylfi, se describe a Tyr como a un Dios de gran valentía: “Hay además un Ase que se llama Tyr. Es muy intrépido y animoso, y tiene gran poder sobre las victorias en las batallas. Por eso es bueno que le invoquen los hombres valientes”.
Cuando los Ases decidieron encadenar al lobo Fenrir, solo Tyr tuvo el coraje de ofrecer su brazo al lobo Fenrir en prenda. Tyr aceptó su mutilación en salvaguarda de la palabra dada a Fenrir. Por esto Tyr era el Dios jurista, el que daba validez a los contratos, cuya palabra no se puede cuestionar, pues acepta un sacrificio doloroso para no desdecirse. Jan de Vries, explicaba que no había contradicción entre ser un Dios de la guerra y de los contratos (derecho). La guerra implicaba entre los germanos unas reglas precisas entre los combatientes, estableciéndose a menudo, el día, lugar y hora del combate, como sucedió entre Mario y Boiorix. En lugar de una batalla campal, que podía suponer una gran mortalidad de guerreros, se optaba por un duelo judicial entre los campeones de los dos bandos enfrentados.
Todas las cuestiones importantes entre los germanos se trataban en la Thing, al cual acudían los hombres libres con las armas, tanto si fuesen a ser debatidas cuestiones de guerra como cotidianas. En los orígenes de Roma, nos encontramos a un manco Muncio Escévola y a un tuerto Horacio Clocles, que salvaron a Roma cuando fue atacada por los etruscos. En época histórica, el culto a Tyr estaba en decadencia entre los escandinavos, a excepción de Jutlandia, donde la toponimia conserva muchos nombres derivados de Tyr.

Tyr y Odín desde un punto de vista estructural se los compara con la pareja formada por Mitra y Varuna en el ámbito indoiranio. Cerca del muro Adrinano se ha encontrado una inscripción dedicada a Marte Thing, que se interpreta como dedicada al Dios del Thing, que los germanos asemejaron al Marte romano. En el ámbito celta irlandés podemos encontrar un análogo a Tyr en Nuadu el de la mano de Plata.

Los Dioses de los Suevos y de los Godos

Los Dioses de los Suevos y de los Godos

Capítulo I
Los documentos que se conservan acerca de la mitología germánica son de desigual valor, fragmentarios y en algunos casos contradictorios. Los germanos al inicio de la era común estaban asentados en el sur de Escandinavia, las islas del Báltico, Jutlandia y en el norte de la actual Alemania, entre los ríos Rhin y Vístula. Los germanos trajeron de oriente un conjunto de tradiciones y creencias ancestrales que presentan grandes analogías con las antiguas religiones de Irán, de Grecia, de Roma, de los celtas y de los eslavos. Los germanos utilizaban la escritura rúnica para los rituales religiosos y mágicos, por lo que no se conservan crónicas históricas escritas por ello, siendo las principales fuentes para esta época las romanas y griegas. Los estudiosos dividen a los pueblos germánicos en tres grupos. Los germanos del este, con los godos asentados inicialmente en el Sur de Escandinavia, se desplazaron a la costa de Pomerania, a orillas del Vístula y de aquí en la época Imperial a orillas del Mar Negro. En la actual Polonia se asentaron los Burgundios y los Vándalos. Los germanos del Norte eran los antiguos escandinavos. En el norte de la actual Alemania se asentaron los germanos occidentales, el grupo más numeroso y el que entró en contacto primero con los romanos y los griegos. El contacto entre los protogermanos y los habitantes primitivos del norte de Europa condujo a la evolución del protogermánico común a todos los germanos, de sus creencias religiosas y de sus tradiciones. El contacto entre los germanos y celtas fue muy intenso en el norte de Alemania y Jutlandia, pues con anterioridad los celtas habían colonizado estos territorios. En los nombres de tribus germánicas y de sus líderes se distinguen términos de procedencia celta. Las fuentes clásicas para conocer la cultura germánica son: Estrabón, Valerio Patérculo, Plinio, Tolomeo, Julio Cesar, Tácito. Este último es la fuente antigua más extensa para conocer a los Dioses germanos. Su obra, Germania, redactada entorno al año 98 e.c., nos presenta una visión del Panteón germánico desde la perspectiva de la cultura grecorromana, mostrando grandes similitudes entre los dioses de ambas culturas. Los autores cristianos son de valor relativo, no se preocupan de exponer la religión germánica, sino en hacer una crítica y apología del Nazareno. Son significativas algunas noticias aportadas por  Gregorio de Tours y en la vida del proselitista Columbano, fallecido en el año 615 e.c.
Los Concilios de los Obispos Cristianos y de los Papas adoptaron muchas resoluciones para la persecución y exterminio de los paganos, un holocausto que la historia y la justicia tienen pendientes de estudiar y castigar. Adam de Bremen, clérigo del siglo XI de la e.c. redactó una obra latina titulada "Gesta Hamburgensis Ecclesiae Pontificum". Su interés radica por la descripción del templo escandinavo de Upsala, en Suecia que entra en contradicción con la afirmación expresada por Tácito, según la cual los germanos no construían templos. Entre ambos testimonios habían transcurrido 10 siglos y es de esperar que la religión germánica hubiese evolucionado, como antes lo habían hecho las religiones griega y romana, ambas del mismo tronco, el europeo (procedente del indoeuropeo).
Los Eddas son en parte anterior a la cristianización de la península Escandinava y junto con las sagas, los cantos de los escaldos, los manuales de poesía y la crónicas históricas constituyen las fuentes más próximas a la religión germánica y escandinava.
Los poemas escandinavos son la mejor fuente para reconstruir el panteón germánico-escandinavo. En estos textos, el conocimiento de los Dioses es comunicado por videntes que se expresan en un lenguaje críptico.

ODÍN/WOTAN/GAUT/WODEN
Es el Dios soberano, con unos poderes que exceden en mucho a los de los demás Dioses. Es el más sabio, iniciado en los grandes misterios, poseedor de una poderosa magia, de la ciencia de las runas y de la poesía.
Entre los germanos occidentales, Wotan era invocado en las batallas. Su poder se extiende en los conflictos bélicos, decidiendo la suerte de los contendientes y recluta para el Walhalla a los que mueren con valentía en la batalla. Los filólogos han relacionado la palabra Wotan/Wode con el término del  antiguo germánico que significaba “frenesí” que  en el alemán moderno ha evolucionado al término “wüten”. Wotan es el líder de la caza salvaje que los germanos oían los días de tempestad, la cual ha sido relacionada con la Estantigua de Castilla o la Santa Compaña de Galicia. Wotan es el líder de una horda salvaje formada por los Dioses y los guerreros caídos en el combate con honor. El arma principal de Odín es la lanza mágica Gungnir, nada puede desviarla den su objetivo. Dos lobos le acompañan en Asgard, comen su comida de sus platos, pues el Padre de los Dioses, no prueba alimento sólido, solo se alimenta de vino e hidromiel. Dos cuervos le cuentan lo que sucede en el mundo, son Hugin y Munin que significan espíritu y memoria, respectivamente. El compañero de las cabalgadas de Wotan es Sleipnir, caballo de 8 patas que puede sobrepasar cualquier obstáculo. Los más valerosos guerreros son conducidos al Walhalla. Antes de entrar en combate los guerreros invocan a Wotan y solo los mejores irán al Walhalla, donde llevarán una vida guerrera, entrenándose para luchar contra los gigantes que amenazan asaltar Asgard y para la madre de todas las batallas, el Ragnaröck.
Los estudiosos sostienen que la nota melancólica del Ragnaröck era producto, de la visión que tenían los escandinavos al final del paganismo, por influencia del proselitismo cristiano. Valerio Máximo nos dice que los Celtíberos y los Cimbrios saltaban de gozo al ir al combate, pensado en salir de este mundo de una manera feliz y honorable; en cambio, una muerte producto de la enfermedad era considerada un final vergonzoso y miserable.
Las Valkyrias son las mensajeras de los Dioses, grandes guerreras y magníficas anfitrionas del Walhalla. Cuando se produce una batalla se visten sus corazas, cogen sus armas y cabalgan sus corceles en pos de los guerreros elegidos. Las Walkyrias participan en las batallas, de forma invisible para los mortales, pero se muestran a los guerreros que ingresarán en el gran ejército de Wotan.
 La  elaboración de la cerveza y el hidromiel se hacía siguiendo un ritual sagrado. En todas las reuniones se bebía cerveza, constituyendo un vínculo mágico, no solo entre los humanos presentes, sino que se extendía vinculando a los Dioses que eran tomados como testigos; posiblemente también favorecía la comunicación entre los vivos y los ancestros. La preparación de la cerveza, su distribución y su consumo exigían unos usos y costumbres que debían ser seguidos bajo pena de sacrilegio. En Noruega, los asistentes a las reuniones solemnes llevaban  su aportación de cerveza que se hechaba en una gran cuba. Columbano, el proselitista cristiano, dice que vio una gran cuba donde los Alamanes (confederación procedente de los Suevos) recogían la cerveza que dedicaban a Wotan.
La bebida alcohólica también es buena para los poetas y los adivinos. Si inicialmente Wotan era un Dios eminentemente guerrero, alcanzó la poesía, la sabiduría y la metafísica o espiritualidad transcendente. Sabe y prevé; conoce el uso de las fórmulas mágicas cuyos secretos le son familiares.
Wotan no nació con todos sus poderes, como el dios del Nazareno, sino que los obtuvo mediante el esfuerzo y el sacrificio. Para ello no reparó en caminar por el Cosmos, interrogando a todos los que encontraba, fuesen Dioses, Gigantes, Humanos, Animales, etc. Mimir fue su principal maestro, es el guardian de una fuente donde hunde una de sus raíces el fresno de Yggdrasil. Mimir era tío de Odín, un espíritu de las aguas por el cual los antiguos germanos tenían una gran reverencia y respeto, los filólogos opinan que su nombre significaba “el que piensa”. En el pozo se encontraba una gran inteligencia y sabiduría. Odín, ávido de alcanzar tal conocimiento quiso beber del agua, pero Mimir solo se lo concedió después de dar uno de sus ojos en prenda. Al finalizar la contienda entre los Aesir y los Vanir, se llegó a una paz cuyo garante fue el intercambio de prisioneros entre las dos tribus de Dioses. Los Vanes al comprobar la inteligencia de Mimir, le cortaron la cabeza, Odín, pudo embalsamarla, manteniéndola con vida, de esta forma la sabiduría de Mimir podrá seguir ayudando a Odín.
Una de las grandes conquistas de Odín fue el hidromiel de los poetas, licor mágico que el permitía vaticinar el porvenir. Los magos también buscaban la inspiración en el hidromiel de los poetas cuando grababan las runas en las rocas. Las inscripciones rúnicas buscaban conseguir el favor de los Dioses nombrados, para lo cual ponían signos mágicos como la cruz gamada, el martillo de Thor y el misterioso símbolo de tres cuernos entrelazados. En la saga Ynglinga, se dice que Odín poseía un arte de gran poder, el Seidhr; por el cual podía profetizar el destino de los hombres, dar la muerte, la desgracia, transferir la inteligencia y la fuerza de un hombre hacia otro, etc. Este arte generaba tal grado de feminización, que estaba vedado a los hombres. Tácito nos dice que los germanos eran dóciles a los consejos de las mujeres. La profetisa Velleda vivía sola en lo alto de una torre, desde donde ejercía su poder, era de la tribu de los brúcteos (Tácito, Historias 4.61).
Uno de los poderes los poderes mágicos de Odín consistía en cambiar su cuerpo para viajar entre los hombres. Para esto se tumbaba en la tierra y se transformaba en un pájaro, serpiente, lobo, hombre, etc.
Odín posee la facultad de cambiar su rostro a voluntad. Ante los amigos su rostro es bello y noble, pero ante los enemigos tomaba un aspecto terrible. Esta facultad la utiliza para caminar entre los humanos como un viajero o vagabundo, sin levantar sospechas. En las batallas, toma partido, dejando si lo desea sordos y ciegos a sus enemigos. 


Los Berserkers y el Berserkergangr

Los guerreros consagrados a Odín eran conocidos como Berserker, “guerreros con envoltura de oso”. De los término serk (camisa) y bjorn (oso). Estas descripciones procedentes de las Sagas, se asemejan a lo que se conoce de las sociedades guerras de la antigua civilización germánica, los Mannerbunde.  Estos guerreros se identificaban mágicamente con el oso y el lobo. Un guerrero para llegar a ser un berserker debía culminar un largo proceso de preparación que pasaba por rigurosas ordalías marciales. Por ejemplo, entre los Taifali, según Tácito los jóvenes tiene que matar a un oso o un lobo, entre los Heruli, tienen que luchar desarmados. Combatían sin coraza, con una fiereza propia de lobos. El estado o trance guerrero se denomina Berserkgangr, mordían los escudos y no temían ni al fuego, ni al acero, su furia en el combate les conducirá al Walhalla. Un espíritu llenaba de ardor animal y mágico a los berserker. En el capítulo XXXI de Germania, Tácito nos informa de unas cofradías guerreras en la tribu de los Chattes: “al llegar a la edad viril, dejan crecer el cabello y la barba, y solo después de haber matado a un enemigo abandonan ese aspecto haciendo voto y consagrándose a la virtud… Los más valientes llevan un anillo de hierro,…, hasta que se rescatan matando a un enemigo. A estos les cumple iniciar todos los combates, formando la primera línea de combate, espléndida de ver”.

 Estas pruebas llevan al candidato a asumir el espíritu de un animal salvaje, de presa, enérgico y sanguinario. Metamorfoseándose en un Superhombre que entra en conexión con la energía mágico-religiosa de los grandes carnívoros.
En la Saga de los Volsung, el traicionero rey Sigger, se apodera de sus nueve cuñados, los Volsung, a los cuales encadena en una viga. Una loba los devora, a excepción de Sigmund, el cual se libra de la muerte por una estratagema de su hermana Signy. Sigmund se esconde en una cabaña, en lo profundo del bosque, donde Signy le lleva alimentos a la espera del momento apropiado de la venganza. Cuando los dos primeros hijos de Signy alcanzaron los diez años fueron sometidos a una prueba de valor por Sigmund, de la cual resulta que son cobardes. Por consejo de Sigmund, Signy mata a sus dos hijos. Sigmund y Signy deciden tener un hijo para perpetuar el linaje de los Volsung portador del ADN de Odín, a punto de desaparecer después del asesinato de sus ocho hermanos. El fruto de esta relación es Sinfjotli (Siegfried). Al llegar a los 10 años, deciden probar el valor de Sinfjotli, para ello Signy le cose a los puños una camisa y después se la arranca de un tirón. Los hijos de Siggeir, había gritado de dolor, mientras que Sinfjotli al ser preguntado por su madre, responde que a un Volsung no le preocupan una cosa tan nimia. A continuación, Sinfjotli es enviado para ser probado por su padre, el cual le somete a la misma prueba que con anterioridad había comprobado la cobardía de los hijos de Siggeir. Le ordena amasar un pan, utilizando un saco de harina en el que hay una serpiente. Al regresar a la cabaña por la  noche, Sigmund ve el pan horneado, preguntándole a Sinfjotli, si no había visto algo en el saco de harina, a lo que responde que le pareció ver algo, pero no le dio importancia, amasándolo todo junto.
Un día caminando por el bosque Sigmund y Sinfjotli, encontraron dentro de una cabaña dos pieles de lobo curtidas. Se pusieron las pieles y cuando quisieron quitárselas no fueron capaces; transformándose en hombres lobo, aullando como lobos y siendo capaces de entender el lenguaje de los lobos. Se separaron acordando no pedir ayuda, a menos que siete hombres les atacasen juntos a uno de ellos. Libraron ambos grandes combates, matando a muchos guerreros, en una ocasión Sinfjotli mató a una banda de once guerreros. Después de diez días pudieron quitarse las pieles, quemándolas.
Al ponerse el iniciado la piel de lobo, asimila la naturaleza salvaje del depredador. Lobo era el apelativo de las sociedades guerreras indoeuropeas. Apellidos como Wolf o López provienen del culto indoeuropeo al lobo. Así López, deriva de la palabra latina Lupus, “lobo” y la desinencia “ez” procede del godo, significando “hijo de de”, así López es “hijo del Lobo”.
Un joven se transforma en berserker, como resultado de una iniciación mágico-religiosa, que transforma su naturaleza. El coraje, el valor, la fortaleza son cualidades propias de todo guerrero, pero un berserker tiene una naturaleza sobrehumana que procede de las fuerzas que rigen el Cosmos, representadas en este caso en el Lobo y el Oso. En el ámbito celta irlandés, la iniciación de Cuchulainn presenta muchos elementos similares y otros complementarios, entre los que destaca el furor guerrero “Ferg” equiparable al “Wut” germánico o al “Menos” de Homero, el “Tapas” y el “Kratu” (energía ardiente del guerrero de Indra) del sanscrito. Este fuego interno que irradia Cuchulainn en el combate es tan violento que  su tío, el rey del Ulster tiene que enviarle varias mujeres desnudas y unas tinajas de agua helada  para enfriarlo, antes de que llegue a la corte, pues mataría a todos los soldados del rey que se encontrase en su camino. La ira y el calor inducidos por el combate violento, llevan al héroe a acceder a una dimensión de su espíritu que conecta con un poder sagrado. Esta vinculación es la energía sagrada, es la finalidad de la iniciación guerrera, siendo temida por la sociedad por su poder destructivo. La iniciación del Berserker, como todas las iniciaciones, supone la muerte a una realidad o naturaleza profana, para nacer de nuevo con una vinculación más íntima con los Dioses, la Bersekergangr, es la prueba de esta unión espiritual entre los berserkers y Odín, el cual los posee en un trance transformándolos en unos guerreros sin miedo a las heridas que solo ansían combatir como lo hacen los Dioses.
El linaje de los Volsungs era uno de los predilectos de Wotan. Sigi, su fundador consiguió después de muchos esfuerzos crear un reino. Wotan engendró en una doncella a Sigi, el cual tuvo por hijo a Rerir, el cual se apenó profundamente al no tener descendencia, implorando al Altísimo Wotan un hijo, sus plegarias fueron escuchadas y mediante la ingesta de una manzana, la esposa de Rerir, concibió a Volsung, un reputado guerrero y rey. A Volsung le sucedió su hijo Sigmund. En un Thing, al cual asistió Sigmund, entró un desconocido de mal aspecto. Sin causa aparente hundió una espada hasta la guarda en el tronco del árbol que estaba en el centro de la sala. Después de intentarlo todos los guerreros, solo Sigmund fue capaz de sacarla. Esta espada le hizo a Sigmund invencible en los combates que libró. Al pasar los años un Sigmund, envejecido se enfrentó a sus enemigos en un combate, en un lance un hombre tuerto con un sombrero de ala ancha portando una lanza atacó a Sigmund, rompiendo su espada al golpear la lanza de Odín. Herido de muerte, Sigmund expresó su última voluntad, que los fragmentos de la espada fueran recogidos y se volviese a forjar una nueva espada para su hijo Siegfried (Sigurd).
Odín, poseía en grado supremo el arte de los chamanes. Para logar este conocimiento se impuso a sí mismo una prueba iniciática, con la finalidad de auto-regenerarse. Permaneció colgado durante nueve noches de un árbol, herido de una lanzada producida por Gungnir. Agitado por el viento, colgado en una rama de Yggdrasil, Odín esperó durante 9 noches a que alguien le aliviase de ese sufrimiento, pero fue en vano. A la novena noche, observó en sus pies unas runas, para levantarlas gimió de dolor. El poder de las runas puso fin a la prueba. Cayó sobre el suelo y Odín sintió que rejuvenecía, repleto de energía. Mimir le permitió volver a beber del pozo(o fuente)  de la sabiduría y de la ciencia.