viernes, 3 de mayo de 2019

Ejercicio de Repaso de las Tres primeras Lecciones

Ejercicio de Repaso de las Tres primeras Lecciones


1.      Jah þata agis warþ mikil filu ufar þamma landa: Y el temor llegó a ser grande sobre esta tierra.
2.      Þai hundos wilþjai sind: Estos perros son salvajes.
3.      So mawi warþ gaura: La joven llegó a estar triste. La joven entristeció.
4.      Þo fairgunja hauha sind: Las montañas son altas.
5.      Sa skalks was filu gredags: El siervo estuvo muy hambriento.
6.      So þiwi ni was gredaga: La sierva no estuvo hambrienta.
7.      Hwar sind so skipa þis harjis?: ¿Dónde están los barcos del ejército?
8.      Akran Þize bagme filu goþ ist: La fruta de los árboles es muy buena.
9.      Wastjos þis laisares ni niujos wesun: Las ropas del maestro no eran nuevas.
10.  Þos maujos juggos sind: Las jóvenes están joviales.
11.  Þiudangardi Gudis ana airþai jah in himina ist: El reino de Dios está en la tierra y el cielo.
12.  Sa þiudans warÞ sineigs jah siuks: El rey envejeció y enfermó. Literalmente: El rey llegó a viejo y enfermo.
13.  Sa skalks jah so þiwi waurþun gaura: El siervo y la sierva estuvieron tristes.
14.  Þata gawi hindar þaim fairgunjam ist: El distrito comienza (está) más allá de las montañas.
15.  Þai siponjos waurþun gredagai: Los discípulos llegaron a estar hambrientos.
16.  Ni was giba fram þamma waira: El regalo no era de esta persona.
17.  Þos wastjos niujos sind, fairnjos ni sind: Los vestidos son nuevos: no son viejos.
18.  Jainar in þamma gauja was fairguni, jah Þata fairguni was hauh filu: Allí en esta región estuvo la montaña y la montaña era muy alta.
19.  Her ist harjis þis Þiudanis, jah sa harjis mikils ist: Aquí está el ejército del rey y el ejército es grande.
20.  Jainar sind diuza, jah þo diuza mikila jah wilþja sind: Allí están los animales salvajes, y los animales salvajes son grandes y fieros.
21.  Wesun sa skalks jah þiwi sineiga filu: Estuvieron el siervo y la sirvienta muy anciana.




jueves, 2 de mayo de 2019

¿Qué Conceptos Jurídicos Guiaban a los Germanos?


¿Qué Conceptos Jurídicos Guiaban a los Germanos?

El pueblo godo a lo largo de su historia buscó una patria en la que prosperar en paz y armonía. Los godos cuando sus vecinos se lo permitieron vivieron en paz, como granjeros, pero si les imponían la paz indigna por la fuerza, no lo toleraban por mucho tiempo. Se ha contrapuesto el derecho romano al derecho germánico. Eminentes especialistas en derecho romano han menoscabado el valor del derecho germánico y del visigodo en particular. Nuestra postura no puede ni debe ser parcial, pues en nuestro ánimo está la restauración de la nación goda. En nuestra reflexión seguimos las acertadas palabras de Tácito, el escritor romano al que debemos mucho de lo que sabemos de los germanos en los primeros siglos de esta era. Tácito vio en los germanos los valores que antaño poseían los romanos; la vida sencilla en el bosque que engendra virtud frente a la vida decadente de la ciudad. La crítica de Tácito a sus compatriotas no debe oscurecer la grandeza de Roma. Tácito deseaba un Imperio inmortal y para ello los romanos deberían regenerarse, recuperar la vitalidad, la ambición y la valentía que veía en los germanos.

Los romanos poseían una visión jurídica que iluminaba casi todos los actos de la vida. En el fondo, romanos y germanos tenían el derecho adecuado a sus sociedades, por lo que contraponerlos, ensalzando a uno de ellos en detrimento del otro, es no comprender la finalidad del derecho: ordenar los actos de la vida conjugando el respeto a la Tradición y el desarrollo material y moral de la sociedad. Los romanos construyeron un gran Imperio que dominó infinidad de pueblos en tres continentes, regido por un corpus jurídico que a día de hoy sigue inspirando a los juristas. Los pueblos germánicos conquistaron Roma, expandiendo sus valores morales y tradiciones por todo el planeta. Hoy en día, observamos en el derecho y las costumbres actuales de Occidente la decadencia y vicio que Tácito observó entre sus contemporáneos. Necesitamos beber de las fuentes de la Tradición jurídica, tanto romana como germánica para recuperar el esplendor de la cultura europea; para que volvamos a construir imperios en los que la ciencia, el arte, la justicia y la ética brillen como en los tiempos de nuestros ancestros. Lo que hoy en día se llama ley, no son más que caprichos de ingenieros sociales, de aprendices de brujos de la ciencia jurídica, en lugar de los jurisconsultos que en el pasado iluminaron el pensamiento jurídico europeo. No se pueden crear leyes en la misma cantidad que se siembran lechugas.

Una ley debe ser algo orgánico, que surja de la vida cotidiana del pueblo, por la acción de las fuerzas de la tradición y de la eficacia. Una norma jurídica debe posee una gran simetría, que se extienda tanto hacia los actos del pasado, como hacia los actos del futuro que ha de regir. La simetría engendra belleza y la belleza la verdad. Este es el método que siguen los grandes matemáticos y físicos. Estas ciencias son las que más se aproximan al pensamiento de los Dioses, en cuanto rigen con exactitud y sin excepciones, el comportamiento de la materia y la energía, desde el quark a los grupos de galaxias.

Si este es el procedimiento que siguen las mentes más lúcidas, ¿no deberá regirse la sociedad por leyes eternas e inmutables? Podrá objetarse que las sociedades cambian, evolución o más bien en nuestro caso involucionan. Si una ley es verdadera, no puede caducar. La ley debe ser lo suficientemente abstracta para poderse aplicar a cualquier época y grupo humano, una ley así merecería el honroso nombre de Ley. Pero lo que producen nuestros parlamentos son productos de consumo, de usar y tirar, fundados en intereses partidistas y demagógicos. Si los políticos, tan ecologistas como dicen ser, se guiasen por los principios científicos y filosóficos del ecologismo, entonces no querían contaminar la mente y las conductas humanas con preceptos que caducan a los pocos años, que generan continuos conflictos con otras normas y hacen la vida del ciudadano tan poco intuitiva, tan artificial y tan amoral.

Ya lo decía Platón, nada más deleznable que un sofista, un ser que retuerce la lógica con circunloquios para conseguir el voto y gobernar como un tirano. ¿Dónde encontramos el contrapunto a tanta contra natura? Primeramente en la tradición, pues la tradición alberga las normas que guiaron a nuestros antepasados y han moldeado nuestro espíritu. El segundo principio es de finalidad: el pragmatismo y la eficacia que posibiliten a la sociedad evolucionar hacia un ser orgánico más capaz para afrontar los retos que nos acerquen a nuestros Dioses. En conclusión, las sociedades europeas se guían por la gloria, desde la Grecia Clásica hasta el Reino Unido del siglo XIX. A nuestros antepasados les daba pavor cambiar una Ley, aunque fuese una coma. Los germanos se rigieron por los mismos principios jurídicos durante milenios, como antes hicieron los romanos y los griegos. Fueron los políticos, en su afán de tiranizar al pueblo los que comenzaron con el peligroso juego de creerse dioses y construir sociedades a su capricho, sin fundamentarse en la Naturaleza; pues una misma naturaleza es la que alienta al hombre y la que encontramos en los bosques, en los ríos, en las montañas, en los océanos, en las inmensidades galácticas, etc.

Aplicando una analogía, una figura que usan continuamente nuestros juristas, a cada momento o instante de la evolución de la sociedad le corresponde una “matriz social” que es el argumento de la Ley, la cual da como resultado la expresión de la legalidad en cada momento. Una misma Ley dará lugar a respuestas distintas en cada momento, pues la sociedad no es la misma, pero la Ley es en sí misma invariante y eterna. Este es nuestro ideal, algunos objetarán, por ser completamente platónico, pero las matemáticas y la física han demostrado que el cosmos se rige por leyes eternas e inmutables (aunque pueden producir efectos diferentes en momentos distintos). La humanidad no puede ser una excepción. Mientras los juristas y los políticos continúen despreciando la ciencia, la tradición y la finalidad propias de las sociedades europeas, los europeos seguiremos esclavizado por la contra natura.

El derecho visigodo era en sus orígenes oral y consuetudinario. Al ser oral, solo unos pocos hombres poseídos por el Espíritu de los ancestros podían aplicar rectamente la ley. ¿Qué es hoy en día un abogado? Una persona que tuerce la ley para beneficio, en el mejor de los casos de su cliente. ¿Qué es un fiscal? Una persona que tuerce la ley, en el mejor de los casos para beneficio de la colectividad. ¿Qué es un físico? Una persona que aplica las Leyes inmutables de la Naturaleza, tal cual son, pues sí las tuerce, el cálculo será erróneo y solo engendrará hilaridad en el mejor de los casos o muerte y destrucción cuando las energía implicadas sean grandes. Los jueces interpretan la ley, es decir la subjetivan. Prueba que por sí misma basta para demostrarnos lo bajo que ha caído el sistema jurídico actual. Así vemos como la inseguridad jurídica se ha instaurado en nuestras sociedades, posibilitando que los facinerosos encuentren los recovecos legales, que solo el dinero y las influencias iluminan para quedar impunes ante sus delictivas vidas. Esta sin razón no se podía dar en los sistemas jurídicos indoeuropeos, pues de nada valía la oratoria, ni la violencia de los sofismas.

Nuestros antepasados basaban la justicia en la libertad de su Sippe (estirpe). La Sippe constituía la piedra angular de la sociedad y por ende de la justicia. El concepto de Sippe hace referencia al conjunto de personas descendientes por línea masculina de un personaje relevante al cual se honra como un gran padre (héroe). La Sippe constituye un linaje que legalmente está capacitado para actuar ante una ofensa o daño de forma conjunta y coordinada para su más eficaz defensa. Los miembros de la Sippe, ligados por la fuerza de la sangre deben responder solidariamente ante las agresiones exteriores. La Sippe están liderada por el Munt, similar al pater familias romano, pero con más amplias facultades. Nuestros antepasados podían optar por tipos de acciones legales. El primero, propio de los tiempos heroicos, la Blutrache consistía en reparar el daño sufrido por el miembro de la Sippe causándole el mismo daño. El segundo era la Wergeld, que consistía en una reparación monetaria.

La Blutrache corresponde a una época en la que solo se miraba al honor y a la honra, conceptos que en nuestra patria dirigieron la sociedad hasta la llegada de la dinastía Borbón. Al producirse una agresión, la Sippe respondía como un organismo vivo, como un solo hombre. Todo el linaje buscaba al agresor para vengar el injusto daño sufrido por su pariente. Si a causa de la agresión había quedado manco, cojo, tuerto; el agresor sabía que el mismo daño le sería causado, solo era cuestión de tiempo. Este principio jurídico imprimía en los godos y en todos los pueblos germánicos un tremendo respeto por la integridad física de las personas. Toda persona era respetada por mor de sufrir idéntico daño. Hoy en día una persona atropella a otra y la deja tullida, el seguro de responsabilidad civil cubre una indemnización y un buen abogado permitirá al infractor disfrutar de una vida plácida y segura. ¿No es más justo que el causante de un daño físico grave sufra en sus carnes, aunque sea de forma más leve el dolor que ha producido? Podríamos pensar, con criterio economicista que tener dos tullidos sería más gravoso para las arcas públicas. ¿Dónde está la dignidad del damnificado? ¿En recibir un cheque y vivir como un tullido?, mientras el infractor disfruta de la impunidad. A cualquier persona de estirpe goda esta aberración le quema sus entrañas. No cabe duda que la persona damnificada tiene derecho a una reparación que le permita vivir, su ya miserable existencia con la mayor dignidad y honor. Mas el infractor, que en sí es un criminal, aunque la ley actual no lo considera así, debe sentir en sus carnes algo del dolor que su conducta irresponsable generó. Unos latigazos en la plaza pública servirían de advertencia, que la integridad física de una persona no se compra con un cheque. La cárcel, es una reparación, mas si en ella el criminal vive del erario público sin trabajar, entonces se ha vuelto a pervertir la justicia; beneficiando de una prebenda que para sí desearían muchos de los pobres y desocupados que el actual sistema económico genera. Si el daño causado era la muerte, entonces la Sippe actuaba con el máximo vigor, invocando la Faida. La venganza de sangre era aplicada siempre bajo la estricta proporcionalidad.

La Wergel, constituía una acción legítima, más segura, sin heroísmo y en definitiva no aumentaba la honra de la Sippe, como sin duda lo hacia la Blutrache. La Sippe agredida o dañada renunciaba a la Blutrache a cambio de una compensación económica. Los ricos podrían por tanto dañar a capricho, a condición de indemnizar al afectado. En nuestros días una bofetada que no generó marcas ni precisó intervención facultativa fue castigada con 90 euros en una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, sección 2ª, del 16/01/2018. Si el maltratador además de reparar el daño en la dignidad del agredido, recibiese una torta de un funcionario público (verdugo), se pensaría más su conducta. Nuestros ancestros, en su sabiduría llegaron a combinar una Blutrache leve (castigo físico sin dejar secuelas) que resarcía la dignidad moral de la persona con la capacidad reparadora de la Wergel que permitía cuidados médicos.
La indemnización económica como reparación al daño es necesaria, pero a nuestro parecer, nuestros antepasados al aplicar castigos corporales leves aumentaban el poder disuasorio de la justicia. La indemnización variaba en función del estatus de la persona ofendida o dañada. Los alamanes, por ejemplo estipularon que si la persona dañada era una mujer la indemnización debería ser el doble que para un hombre del mismo estatus. Los anglosajones en su derecho establecieron el pago de 200 monedas como indemnización de una persona libre (two hynde man); por la muerte de un noble se debería pagar entre 600 y 1200 monedas (six-hynde man a twelve-hynde man).

La justicia del rey aplicaba la pena capital en tres supuestos: la traición, la deserción y la infamia corporal. Este último supuesto comprendía la violación y la homosexualidad. Los culpables de traición o deserción eran ahorcados públicamente. En cambio los culpables de infamia corporal eran ahogados en un pantano, por considerarse más repulsivo su crimen y por lo tanto no debía ser visible el castigo.

El hermanamiento de sangre era común entre los visigodos y el resto de germanos. Por medio de un juramento, dos personas sin vínculos familiares se hermanaban. Este vínculo se consideraba sagrado y era tan respetado como la hermandad biológica. Con el fin de producir efectos similares a la hermandad biológica, ambos hermanos de sangre practicaban incisiones, juntando las heridas para que la sangre de un hermano circulara por las venas del otro.

El Juicio por Duelo fue otro de los conceptos jurídicos germánicos que se introdujo en las sociedades europeas y perduró hasta la edad moderna. Los litigantes disputaban un combate a caballo o a pie. Al vencedor del combate se le otorgaba la razón en el pleito, suponiéndose la participación de algún Dios en su favor. Cuando no había testigos que apoyasen las declaraciones de las partes, el juicio por duelo fue una solución aplicada entre visigodos, lombardos, alamanes, francos, burgundios, suecos. Entre los anglosajones no era común.

Durante la guerra era común que cuando dos ejércitos se encontraban nivelados, el resultado se decidiera por la lucha de unos campeones, esto evitaba el derramamiento masivo de sangre y decidía que ejército se quedaba con el territorio en disputa.




domingo, 28 de abril de 2019

El Problema del Mal en la Moral Abrahámica


En el presente artículo vamos a realizar una reflexión sobre un concepto exógeno a la espiritualidad indoeuropea que ha generado muchos problemas en la vida de los europeos. El problema del mal en el mundo y su implicación en la moral del pecado que han difundido las religiones abrahámicas. En España hasta hace poco tiempo, cualquier crítica a los fundamentos ideológicos del cristianismo estaba gravemente penada.
Aprovechando la libertad religiosa y de pensamiento del orden constitucional vigente, vamos a realizar una reflexión intelectual. Pensar implica la posibilidad de equivocarse, aquellos que no compartan lo expresado en este artículo pueden considerarlo un error de pensamiento, en el mismo sentido que cuando una persona se equivoca al resolver una ecuación. Nuestro objetivo no es faltar al respeto a las creencias religiosas de otras personas, los paganos consideramos que cada grupo humano tiene derecho a tener su propia religión, ninguna religión es mejor, ni más verdadera que otra. Simplemente deseo reflexionar sobre un problema que como antiguo cristiano me generó muchas tensiones y del cual no me liberé hasta que me reencontré con mi espiritualidad ancestral.

Recuerden, aquellos que no admiten críticas al cristianismo, que durante casi mil años la Santa Inquisición quemó a personas por el delito de no pensar como la Santa Madre Iglesia. Los famosos polemistas cristianos de los primeros siglos, criticaron el paganismo sin ruborizarse al decir falsedades y tergiversaciones. Nuestro deseo es realizar una reflexión sería, racional y objetiva sobre el problema del mal en la moral abrahámica. La cual se fundamenta en dos principios indemostrados: la Iglesia posee la Verdad Absoluta y toda transgresión a su decálogo engendra pecado (mal). Sirvan estás palabras en memoria a los héroes de la libertad religiosa. Hail Wotan!!!

Para Cicerón, la virtud (virtus) es la manifestación de una racionalidad (ratio) que reina en el Universo entero (natura). La idea de un Orden inteligente la encontramos en la Odisea[1]: “Los Dioses establecieron la medida de cada cosa y el fin de los hombres sobre la tierra, dispensadora de vida”. Protágoras de Abdera dio un paso más afirmando: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son y de las que no son en cuanto no son”.

 En ninguna civilización humana el hombre asumió el gobierno de la sociedad con tanta libertad y confianza en sus propios medios, como la europea. En Occidente, solo después de la revolución francesa, el cristianismo fue postergado al ámbito del individuo, después de muchas luchas políticas y revoluciones. Una manifestación agnóstica hoy en día puede suponer una pena grave en muchos países de religión abrahámica. Protágoras de Abdera, a mediados del siglo V a.e.c. tuvo la lucidez de manifestar: respecto a los Dioses, no tengo medios de saber si existen o no, ni cuál es su forma. Me lo impiden muchas cosas: la oscuridad de la cuestión y la brevedad de la vida humana.”. Las sociedades indoeuropeas durante el paganismo siempre se manifestaron muy respetuosas con las creencias individuales, sería con la imposición del cristianismo y del islamismo cuando los europeos perdieron su libertad religiosa.

El politeísmo europeo es una de las manifestaciones de la objetividad y rectitud psicológica de los indoeuropeos. Nuestros antepasados fueron conscientes de la complejidad de la naturaleza; por lo tanto, para ellos era imposible explicar los fenómenos naturales en función de dos tipos de fuerzas antagónicas (buenos y malos). No era creíble para ellos establecer una religión con un dios bueno (Yahvé) y otro dios malo (Satanás). La incongruencia del monoteísmo abrahámico surge cuando, el dios todo poderoso creador y bondadoso, crea un mundo regido por el mal. Un mal que no procede de Yahvé, sino de otro dios, que no se explica bien cómo y por qué lo creó Yahvé.

El problema del mal[2] en el mundo fue siempre fuente de herejías en las religiones abrahámicas. En el fondo deberíamos preguntarnos, si realmente no serán satánicas las religiones abrahámicas; que por medio de un culto masoquista fomenten el sentimiento de pecado-placer, cuando hacen todo lo que prohíben sus religiones: lujuria, robar, matar, mentir, engañar, odiar, gula, pederastia, etc. Sólo a través de un culto satánico-masoquista, se podría justificar porque los fieles a las religiones abrahámicas sienten tanto placer-pecado cuando cometen actos contrarios a su famoso decálogo. Ahondando un poco más, nos preguntamos si es posible que en su día a día, muchos de los fieles abrahámicos incumplan más veces los mandamientos que los cumplen. ¿Por qué se peca tanto? ¿Es posible no pecar de pensamiento, palabra, obra u omisión? ¿Por qué exigen conductas imposibles las religiones abrámicas?

 Una norma que se incumple más veces que se cumple, debería ser abolida, a no ser que su incumplimiento genere un placer especial, o dicho de otro modo; será posible que algunos fieles abrahámicos, de forma inconsciente busquen en el sexo, la riqueza, el poder, la fama, la gula, una ocasión para violar las leyes de Yahvé y dar culto a su verdadero dios, Satanás. No buscarán un placer masoquista en el castigo divino y su posterior perdón a través de la penitencia. ¿No será Satanás el lado oscuro de Yahvé?, un mismo dios, si nos atenemos a su monoteísmo. Los sacerdotes de una religión de este tipo posiblemente conseguirán el dominio completo de la población. Por un lado las personas que cumplen devótamente los mandamientos, de otro lado aquellas personas que los intentan cumplir pero pecan. A través de las amenazas del castigo del infierno y del perdón (con su componente de placer masoquista para el fiel y sádico para Yahvé) están sometidos al confesionario. En una sucesión cuasi infinita de grados de consciencia creciente de la verdad, tendríamos grupos de personas que son más o menos conscientes de la vinculación entre Yahvé y Satanás; que a lo largo de la historia se han mostrado a la sociedad como gnósticos, cátaros, satánicos, masones, etc. Un ejemplo interesante sobre la posible vinculación entre Yahvé y Satanás la podemos encontrar en algunos rituales y libros de divulgación masónicos[3].

Para Hans Günther[4], “en el interior del mundo reside el divino orden de las generaciones, predispuesto para la conservación de la herencia genética, de aquel patrimonio biológico hereditario que es un don de los dioses y que se perpetúa en núcleos familiares elegidos: resulta así que la protección de la sangre representa una exigencia que deriva directamente del Orden cósmico”.

La lucha central de los hombre unidos a los Æsir contra las fuerzas del caos de Utgard, la encontramos en la mitología griega en la Gigantomaquia, en la cual los Olímpicos unidos al mortal Hércules se enfrentan a los Gigantes. Estas luchas deben entenderse en el contexto del enfrentamiento entre las fuerzas civilizadoras y el caos, no contra el mal. Es una lucha de los Dioses y de los héroes para construir una sociedad donde impere el orden en beneficio del bien común, por tanto fuera del maniqueísmo judeocristiano.
Para los indoeuropeos, la muerte y el más allá no es una cuestión que genere una reflexión moral. En las religiones indoeuropeas no existe un juicio después de la muerte, con un premio o un castigo. El indoeuropeo se guía en sus acciones por la razón fundada en su ser, no por leyes morales exógenas.






[1] Hans Günther, op. cit. Homero, la Odisea, Canto XVII, 592-593.
[2]  En este párrafo hacemos una reflexión (hipótesis) sobre la psicología de la religiosidad abrahámica. Respetamos las creencias de los fieles abrahámicos y le deseamos una vida feliz y provechosa conforme a su religión. Los paganos hemos sufrido miles de años de persecuciones, permítasenos un breve exordio.
[3] La masonería regular es una institución fundada por cristianos en Londres el 24 de junio de 1717 que admite a fieles de religiones abrahámicas.
[4] Hans Günther, op. cit. Pág. 84.

jueves, 25 de abril de 2019

Las Urheimat Secundarias en la Obra del Profesor von Ihering


Si comparamos las lenguas indoeuropeas entre sí se observan grupos, cada grupo supone que hubo una Urheimat secundaría de donde surgió una protolengua de la cual derivaron las lenguas de una familia. Las lenguas germánicas, itálicas, griegas, célticas, bálticas, eslavas, etc., se originaron en regiones donde sus habitantes estuvieron lo suficientemente aislados del resto de los indoeuropeos para formar una lengua con sus peculariedades. Las migraciones de los indoeuropeos eran lentas; mujeres y niños, no podían avanzar tan rápidamente como un escuadrón de caballería. Por ejemplo: los hunos, mongoles y turcomanos enviarón ejércitos veloces que sometían países rápidamente. Después llegarían las familias para colonizar los territorios conquistados. ¿Dónde se formaron las Urheimats secundarias? ¿Dónde se diferenciaron los europeos de los indoiránios? ¿Dónde aprendieron los europeos las técnicas agrícolas? Esta fue la Segunda Patria, un lugar que condicionó el carácter de los pueblos europeos. Según von Ihering, fue en la Segunda Patria donde los protoeuropeos[1] aprendieron a las técnicas agrícolas. El arado era de madera y era tirado por una pareja de personas. En la expresión “yugo del matrimonio” encuentra von Ihering una reminiscencia de la época de la Segunda Patria. Las personas que se unen para tirar del jugo constituyen un matrimonio: con-jug-um. La mujer después del matrimonio pronunciaba la fórmula: “ubi tu Gaius, ego tibi Gaja” (donde tú tires del arado, yo tiraré). En alemán se conserva la expresión “Was treibst du”. En las lenguas europeas no se conservan términos comunes para designar al abono. Esto nos lleva a suponer que en la Patria Secundaria, los protoeuropeos desconocían el uso de los fertilizantes. Esta nueva patria tendría que ser un lugar muy fértil para poder mantener a un pueblo tan numeroso y por un periodo de tiempo largo. Von Ihering propone primeramente las tierras aluviales del Volga, famosas por su fertilidad como lugar donde se asentó la Segunda Patria.

Nos se puede saber si para la recolección de los cereales se llegó a emplear la guadaña, la hoz o si se recogían a mano. La molienda se realizaba con molinos de brazo, de los cuales se han recuperado muchos en los yacimientos arqueológicos. La lingüística nos confirma que este molino fue empleado por los protoeuropeos: en griego mola, en gótico malam, en irlandés malin, en eslavo mija, en latín malti. Siendo este término desconocido en el protoindoeuropeo. La propiedad privada de los campos, pastos y bosques no era conocida. Los germanos y los eslavos tardaron mucho tiempo en adquirir esta institución, lo cual no deja duda que no existió la propiedad privada en la Segunda Patria.
Si los germanos y eslavos hubiesen conocido esta institución en la Segunda Patria no volvería a la propiedad común, un régimen de explotación menos eficiente. Rómulo al fundar Roma repartió la tierra laborable dando a cada nuevo ciudadano dos jugera como fundo hereditario (heredium). En opinión de von Ihering, los itálicos al llegar a Italia adquirieron la institución de la propiedad privada del suelo rústico. En tiempos históricos podemos observar las tres soluciones:

1.      Cultivo colectivo y distribución de la producción entre los trabajadores. Era común entre los eslavos hasta el siglo XIX.
2.      Las tierras de labor se sortean y son trabajadas por unidades familiares que se quedan con la cosecha. Periódicamente se vuelven a repartir las fincas, para equilibrar las calidades. Es el modelo descrito por Tácito entre los germanos[2].
3.      Propiedad privada de las fincas de labor.

Esta circunstancia nos lleva a considerar que el modelo de explotación comunal era el propio en la Segunda Patria y que los eslavos fueron los últimos en abandonarla, tardando muchos siglos en adquirir la institución de la propiedad privada. Los pueblos tardan mucho tiempo en cambiar sus instituciones y mentalidades. Los habitantes indígenas de la Segunda Patria pasaron a estar sujetos a los europeos a través de una institución similar al vasallaje. El término vasallo no era conocido por el Urvolk, sí la esclavitud. En las lenguas europeas se encuentran términos para referirse a los vasallos, pero no proceden de la misma raíz. Iliotas (griego), clientes (romanos), hören (alemán). Inmediatamente nos surge la pregunta: si era una institución principal en la Segunda Patria, ¿cómo es que no se ha conservado este término en las lenguas europeas? Nos extraña que von Ihering no se haya formulado esta cuestión.
Von Ihering siendo consecuente con el modelo de explotación que se postula para la Segunda Patria, consideró que la relación de vasallaje o servidumbre del pueblo nativo sometido, se prestaba de forma colectiva a los protoeuropeos. Al no existir un vasallaje privado. La Segunda Patria se situaría entre los ríos Don, Dnieper, Dniester y el Danubio (segunda propuesta de von Ihering). Una región coincidente, aunque más amplia que la propuesta por la Teoría de la Cultura de los Kurganes como Urheimat de los protoindoeuropeos. ¿No estarán confundiendo los defensores de la teoría de los Kurganes la Segunda Patria con la Primera Patria? Como ya hemos visto, la determinación del Urheimat es compleja. Como sabemos, von Ihering era defensor de situar Urheimat en los valles soleados del Hindú Kush. Los protoeuropeos deberían seguir una ruta por Tayikistán, Uzbekistan, Kazajistán, llegando a la costa del mar Caspio, cruzando el gran Volga. A esta conclusión llegó von Ihering a finales del XIX.

En qué orden fueron saliendo de la Segunda Patria los pueblos europeos. Para intentar responder parcialmente a esta cuestión von Ihering propone el método de comprobar que lenguas tienen más elementos procedentes de los nativos de la Segunda Patria. Los griegos y latinos son los que tienen menos términos procedentes de los pueblos vasallos y conservan una sintaxis más próxima al védico[3].  Los eslavos fueron los últimos en abandonar la Segunda Patria. El orden de salida fue: griegos, italiotas, celtas, germanos y eslavos. Sin duda, como hemos visto en los primeros capítulos de este libro, este orden es el que parece más natural, coincide además con la entrada en la historia europea de los pueblos y no faltan argumentos lingüísticos que lo fundamenten, pero von Ihering no presenta una argumentación para sostener esta conclusión. ¿Cómo se fueron estableciendo los grupos lingüísticos en el territorio europeo? Von Ihering propone la teoría del espacio ocupado. Los griegos ocuparon el sur de los Balcanes, por lo que los itálicos prefirieron ir a zonas no ocupada por otros pueblos europeos. Un enfrentamiento entre estos sería más duro y sangriento que con los pueblos de la vieja Europa. Los celtas encontraron libre grandes extensiones del oeste del continente. Ocuparon zonas de Alemania, llegando al sur de Dinamarca, Francia y la Península Ibérica. Los germanos ocuparon Alemania y el sur de Escandinavia, que están prácticamente vacías de europeos. Los eslavos fueron los últimos en salir, aunque se puede decir que nunca abandonaron la Segunda Patria, pues a día de hoy, los rusos y ucranianos siguen ocupando esta región.  Los eslavos formaron un continuo desde los Balcanes a los confines de Europa. Los germanos posteriormente invadirán el Imperio Romano, formando las naciones actuales de Europa Occidental. Los eslavos, en opinión de von Ihering, al estar menos siglos ocupados en migraciones, desarrollaron un carácter más pacífico y son los únicos europeos que no crearon imperios de ultramar. En el esquema inferior resumimos las ideas expuestas en este capítulo.






[1] Utilizamos el término protoeuropeo con el significado de protolengua que dio origen a la mayoría de las lenguas europeas: germánicas, latinas, célticas, bálticas y eslavas. 
[2] Rudolf von Ihering, opus cit., pág. 298.
[3] Von Ihering pensaba que el Ursprache y el védico era muy próximos. El término ario, Urvolk y pueblo padre era prácticamente sinónimos para el sabio alemán.

martes, 23 de abril de 2019

La Teoría Tradicional del Origen de los Indoeuropeos o Indogermanos




Los primeros estudios centrados en la localización de la patria ancestral de los protoindoeuropeos los realizó Th. Poesche en 1878, estableciéndola en las orillas del Báltico[2]. Posteriormente K. Penka, situó la patria originaria de los indoeuropeos en Escandinavia. K. Penka[3] llegó a la conclusión de que los protoindoeuropeos eran rubios, altos, de piel y ojos claros, dolicocéfalos y de constitución atlética. Estas características genéticas se daban en Escandinavia preferentemente, pues en la región del Báltico, predomina un fenotipo braquiocefálico, y de constitución menos alta. Desde el punto de vista social, ambos autores creían que los protoindogermanos eran pueblos sedentarios, con una agricultura desarrollada desde el paleolítico, condición que Penka creyó encontrar en Escandinavia. Un argumento lingüístico aportado por Penka, fue la existencia de las palabras mar (*mori) y haya (*bhagos) en el vocabulario de todos los pueblos indogermanos, por lo que la patria ancestral debería encontrarse en una región próxima al mar y con bosques de hayas, datos que apoyaban la candidatura del sur de Escandinavia.

El arqueólogo alemán G. Kossina (1902)[4] propuso la hipótesis del origen de los germanos y del resto de los indogermanos en el norte de Alemania y el Sur de Escandinavia. De esta región partirían las diversas migraciones de los pueblos indogermanos. Según G. Kossina los escandinavos y en menor medida los germánicos, serían los indoeuropeos étnicamente y lingüísticamente puros, al permanecer en la patria ancestral sin apenas contactos con otros pueblos foráneos.

El gran arqueólogo y antropólogo español Pedro Bosch Gimpera, en su excelente obra, Los Indoeuropeos (1961)[5], propone la hipótesis de la patria ancestral de los protoindogermanos o Urvolk en la cuenca del Danubio, la Urheimat. La lengua original o Ursprache es el protoindoeuropeo.

Los habitantes de la cuenta del Danubio, durante el mesolítico constituyeron los antepasados de los pueblos indogermanos, en una cronología situada en torno al VI a.e.c. En el neolítico se habrían formado dos grupos de pueblos indogermanos en la región danubiana y póntica, procedentes del primer asentamiento. A partir del III milenio a.e.c., grupos procedentes de la región danubiana emigraron hacia Italia y los Balcanes. La presencia de los primeros griegos en Grecia, de los hititas y de los luvitas en Anatolia debe ser relacionada con emigraciones desde los centros Danubianos y Pónticos.

De las estepas pónticas (en las cuales se encuentran las culturas de los kurganes) partirán los indo-iranios, tanto hacia Europa central, donde se mezclarían con otros pueblos indogermanos, como hacia el oriente. Entre los indogermanistas, la hipótesis del origen europeo de los indogermanos es defendida por un grupo de eruditos europeos. Aceptando esta teoría, los indogermanos hablan esta lengua hasta el 2500 a.e.c. Iniciándose las oleadas de migraciones coincidiendo con la Edad de Bronce, extendiéndose por toda Europa y Asia Suroccidental. Los indogermanos consiguieron conquistar el continente debido a cierta superioridad militar basada en el uso del caballo y de la metalurgia, está última adquirida durante sus migraciones.

La población existente con anterioridad a la llegada de los indogermanos poseía una cultura neolítica, que actuaría de sustrato, tanto en el ámbito cultural como lingüístico. La cultura y la Ursprache (la lengua de nuestros antepasados indoeuropeos) se impusieron allí donde se establecieron (familia patriarcal, linaje, tribu, Dioses Celestes, Épica, la guerra como filosofía de vida, etc.); asimilándose parte de las culturas y lenguas preindogermánicas, con lo que se inició la diferenciación entre los distintos grupos indogermanos. En el terreno lingüístico, muy pocas lenguas se conocen anteriores a la llegada de los indogermanos, algunas son el etrusco en Italia, en Grecia la lengua que se escribía con el sistema A. En la Península Ibérica, el ibérico y el tartesio, estas dos últimas recluidas en pequeñas regiones. En Francia el vasco y el picto en Escocia.

En Asia Menor, las lenguas preindogermánicas permanecieron vivas hasta el siglo V a.e.c. siendo ejemplos las lenguas de los lidios, licios y carios.
Los indoarios llegaron a Irán en torno al final del II a.e.c. Entre las principales lenguas de Mesopotamia estaban el sumerio, el acadio, el hatí, el casita y el elamita. En la India no se llegó a producir una completa indogermanización, perviviendo en el sur y en el este del subocontinente, importantes grupos lingüísticos como el munda y el drávida. En la Península Ibérica, los grupos preindoeuropeos se mantuvieron más tiempo por dos factores:

·        La distancia mayor desde el centro irradiador de la cultura indoeuropea.
·         Los Pirineos frenaron la llegada de las migraciones, a lo cual se sumó la orografía peninsular. Estos facilitó que dos lenguas identificadas como las de los íberos y de los tartesios se mantuvieran vivas en tiempos de las primeras fuentes griegas y romanas.

El sustrato presente en Europa antes de la indoeuropeización, fue denominado como mediterráneo, por darle un nombre, pues sus características son en gran medida inciertas y vagas. El léxico y la toponimia que nos ha llegado es de difícil constatación, pues ninguna lengua anterior a la indogermanización se ha conservado en la en la cuenca mediterránea.
Se considera que las lenguas indogermanas han asimilado algunas palabras del substrato mediterráneo, como: vino, asno, rosa, liebre, mundo, tesoro, cadáver, cáliz, cabello, signo, cuerno, elefante, tímpano, copa, cubo, nardo, pino, ciprés, araña, dragón, lagarto, cocodrilo, toro, etc.
En los estudios toponímicos, se suele establecer que las raíces: *kar, *mal, *lap, *pal, etc., son restos del legado lingüístico de los pueblos del substrato mediterráneo[6].
El concepto de substrato mediterráneo, tuvo que ser ampliado a medida que los estudios toponímicos avanzaban, encontrándose palabras pertenecientes al substrato mediterráneo en las islas Británicas, Países Bajos, Europa Centra, el Báltico, Asía Menor y hasta la India. El indogermanista V. Pisani, lo rebautizó como substrato indo-mediterráneo.

Los topónimos del substrato mediterráneo, no se han podido explicar a partir de estudios etimológicos con las lenguas no indoeuropeas conocidas en la actualidad en Europa (picto, vasco, etrusco, íbero). Por esta razón se ha supuesto que tanto el vasco como el ibero no procedían de Europa, ni del norte de África, en cambio podrían proceder del Cáucaso, donde los geógrafos griegos situaron una tribu denominada íberos, que formó el reino de Iberia del Cáucaso. En cambio se ha podido demostrar que el etrusco procede de Asia Menor.








 Para una discusión más detallada y técnica de este apartado puede verse en la bibliografía varios textos que abordan esta cuestión.
[2] Francisco Villar Liebana, et al., Lenguas, Genes en la Prehistoria de Europa y Asia Sudoccidental. Universidad de Salamanca, 2011. Ebook, página 24.
[3] Francisco Villar Liebana, et al., Lenguas, Genes en la Prehistoria de Europa y Asia Sudoccidental. Universidad de Salamanca, 2011. Ebook, página 19.
[4] Francisco Villar, Los Indoeuropeos y el Origen de Europa, Editorial Gredos, 1991, Madrid. Pág. 34.
[5] Francisco Villar Liebana, et al., Lenguas, Genes en la Prehistoria de Europa y Asia Sudoccidental. Universidad de Salamanca, 2011. Ebook, página 12.
[6] Francisco Villar Liebana, et al., Lenguas, Genes en la Prehistoria de Europa y Asia Sudoccidental. Universidad de Salamanca, 2011. Ebook, página 14.