lunes, 26 de diciembre de 2022

Los Orígenes de los Suevos. Parte Tercera

 

Marcomanos, cuados y longobardos se aliaron en el invierno del 166-167 para invadir las provincias Norico y Panonia. Atravesaron en varios puntos el curso del Danubio, una operación de gran dificultad tanto por la estación como por dificultad que entraña a un ejército cruzar un cauce tan caudaloso. No contentos con el gran éxito que entrañaba el saqueo de las provincias, los suevos atravesaron los pasos alpinos. Los imperiales aplacaron a los suevos mediante negociaciones diplomáticas llenas de promesas. Tres años después, viendo los suevos los incumplimientos del Imperio, volvieron a las armas derrotando nuevamente a las legiones romanas. Marco Aurelio en persona dirigió las operaciones que se internaron en territorio cuado, derrotándolos y continuó con los marcomanos a los que también derrotó. Aurelio continuó la guerra dirigiendo sus fuerzas contra los sármatas a los que derrotó en el año 174 e. c. La paz fue muy dura para sármatas y suevos. Los suevos tuvieron que ceder 50 km de territorio en la margen del Danubio, pudiendo los romanos construir en esta margen fortalezas. La guerra se reanudó en el 177 al 180, derrotando a los suevos, lo cual llegó a Marco Aurelio a concebir la idea incorporar al Imperio el territorio Cuado-Marcomano. La muerte de Marco Aurelio favoreció a los suevos que lograron un nuevo tratado en el cual el Imperio abandonaba la orilla izquierda del Danubio y las fortalezas que había erigido en territorio suevo. La paz elevó el nivel de vida suevo. El núcleo del país de los Cuados estaba entre los ríos March y Eipel, la actual Eslovaquia.

Los hallazgos arqueológicos de los últimos años arrojaron muchos datos útiles sobre la vida de los suevos durante las guerras marcomanas. La presencia de las fuerzas Imperiales en el territorio suevo al norte del Danubio y su ocupación parcial han sido, por primera vez, fehacientemente evidenciados por los hallazgos arqueológicos. Destacan los restos de estructuras romanas y una fortificación en la colina «Burgstall», a poca distancia en el pueblo de Mušov. Los ingenieros imperiales construyeron estructuras defensivas masivas de tierra y madera, con múltiples fosos y murallas, cuyo frente fue reforzado utilizando ladrillos de barro. Esta fortaleza es similar a las estructuras de fortificación y construcción descubiertas en 1993 en el sitio de Neurissen. Hallazgos anteriores, sobre todo peroné y terra sigillata, componentes típicos de las armas militares romanas y equipo, y principalmente las monedas dan una evidencia convincente de que la fortaleza albergó una guarnición romana en la época de las guerras marcomanas[1].

El poder lo ostentaban los príncipes en los tiempos de paz, lo cual nos da a entender el alto valor que tenía para los suevos la libertad y que solo concedían un poder absoluto a reyes electos para conducir la guerra. Se celebraban asambleas nacionales que reunían a todo el pueblo Cuado. En los siglos III y IV muchos suevos se asentaron en las provincias de Nórico (actual Austria) y Panonia (Hungría). Durante el siglo IV llegaron los primeros misioneros al reino Cuado. La paz se rompió en el imperio de Constancio II, cuando los cuados junto con los sármatas atacaron las provincias del Danubio. Más tarde, en los años setenta del mismo siglo, concretamente bajo el emperador Valentiniano I, los cuados se rebelaron contra la construcción prevista de puestos militares romanos denominados praesidia castra, directamente en su territorio. El conflicto se precipitó  cuando el gobernador romano Marcelianus asesinó al rey  cuado Gabinius. Este asesinato dio lugar a incursiones de represalia de los cuados en el romano territorio, que no finalizó hasta el 375 e. c[2].

La llegada de los hunos en el año 375 a. e. c., supuso un sobresalto para los pueblos que ocupaban la zona oriental de Europa. Los vándalos asdingos, vecinos de los cuados se habían asentado en la región oriental de Eslovaquia y el Norte de Hungría, emigraron en el 401 a Panonia Occidental.




Extraído del Libro: Los suevos Libertadores de Hispania, autor: Fernando López de Prado López

[1] Jaroslav Tejral (Universidad de Masaryk), opus cit.

[2] Jaroslav Tejral (Universidad de Masaryk), opus cit.

Origenes de los Suevos. Segunda Parte

 

Los marcomanos y los cuados eran dos pueblos estrechamente unidos. Una vez plenamente asentados en Bohemia, el Imperio sintió amenazadas sus fronteras y decidió lanzar operaciones militares. Augusto envió a Tiberio con uno de los mayores ejércitos reunidos en la antigüedad, nada menos que 12 legiones, los cual unido a las fuerzas auxiliares no debían ser menos de 100.000 combatientes. Una fuerza así solo podía tener un objetivo, aplastar el reino de los marcomanos y cuados, sirviendo de aviso a las otras naciones bárbaras que frente al Imperio solo cabía vivir de rodillas. Tiberio un príncipe con gran experiencia militar desarrolló un plan ambicioso. Dividió sus fuerzas en dos cuerpos, el primero partiendo desde el Rhin con dirección hacia el Este y el segundo desde Carnuntum tomo la dirección Sur-Norte. Ambos cuerpos confluirían en Bohemia. De este modo, los marcomanos-cuados serían atacados simultáneamente en dos direcciones, privándoles del apoyo de sus vecinos. La campaña no progresó de la forma esperada por el Imperio y a falta de tan solo cinco jornadas para confluir los cuerpos de ejército, ante el levantamiento de los boyos en Panonia, los imperiales decidieron interrumpir la campaña contras los marcomanos-cuados, dirigiendo las fuerzas a Panonia. Se llegó a un pacto de paz reconociendo a Marbod como amigo de Roma[1] El Imperio cambió de táctica, fomentó las disputas entre las élites de las naciones suevas. Katualda se levantó contra el rey Marbod, el cual tuvo que huir hacia Panonia y pactar con los Imperiales su seguridad. Con la caída de Marbod, los cuados ocuparon la posición dominante en la dirección del reino que antes habían ejercido los marcomanos[2].

Entre los mayores misterios[3] está la localización del campamento de invierno romano en Carnuntum, que debería haber servido como punto de partida en la campaña planeada contra Marbod en el año 6 e. c. Sus reliquias aún no han sido descubiertas. Desde hace poco, un sitio en la cima de una colina en Bratislava-Devín en la confluencia de los ríos Morava y Danubio se ha tenido en cuenta. En este lugar se han escabado una cantidad notable de artefactos romanos, por ejemplo: “el peroné de Aucissa”, cerámica y hallazgos esporádicos de militaria romana sugieren la presencia del ejército romano.

Vannio, de origen cuado y financiado por el Imperio, se levantó contra Katualda. Vannio llegó a crear un poderoso reino que empezó a cobrar tributo de las tribus vecinas en lingotes de hierro. En esta época muchos cuados empezaron a servir en el ejército imperial, lo cual no era nada novedoso pues las élites como Vannio y Katualda se formaron en las legiones romanas[4].

Según Eduard Doberjar, en el 19 o 20 e. c., el rey Hermunduro Vibilius derrocó a Katualda después de que su ejército invadiera Bohemia. Katualda también encontró refugio romano en el Foro Iulium en Galia meridional. La población dominantes en Bohemia fueron los Hermunduros, quienes probablemente ocuparon el territorio durante aproximadamente 150 años hasta las Guerras Marcomanas. La presencia de los Hermunduros en Bohemia, particularmente en sus regiones central y noroeste, se menciona en varias fuentes. Tácito escribe (Germ. 41) que los Hermunduri eran «fieles a Roma". De hecho, eran la única tribu germana que comerciaba con e Imperio de forma activa. Los Hermunduros se concentraron en el centro y noroeste de Bohemia durante el período romano temprano. Los Hermunduros también participaron en las Guerras Marcomanas en las fronteras de la provincia de Raetia. En los últimos tres años de su vida, sabemos que Marco Aurelio luchó contra los Hermunduri, Marcomano, Cuados Sármatas. A pesar de que la tribu de los Hermunduri provenía del centro de Alemania, su bastión territorial más importante era el más importante probablemente en Bohemia. Después de las Guerras Marcomanas, desaparecen de las fuentes históricas. Según el historiador romano Jordanes (Get. 114), los Hermunduri residían al norte de los vándalos hasta principios del siglo IV. A Galicia debió de llegar un contingente que conserbaba el nombre de Hermuduri, pues en la provincia de Lugo existe la parroquia de San Pedro de Hermunde.

 

Entre el Imperio y el reino Cuado se desarrolló un próspero comercio. Los cuados exportaban ambar, productos agrícolas y metales e importaban artículos manufacturados. El poder y la riqueza de Vannio inquietaron a los Imperiales, que no tardaron en instigar su deposición por parte de sus hijos[5]. El Imperio, aun no satisfecho con el golpe de estado decidió fortificar la frontera con los Cuados. Los sármatas eran unos fieles aliados de los cuado-suevos.

Los romanos para apaciguar a los cuado-suevos no dudaron en utilizar sobornos, cuando estos no eran lo suficientemente generosos, los cuados saqueaban el territorio Imperial para que Roma experimentase que sus vecinos podían ser molestos y merecían ser sobornados. Guy Halsall[6], confirma esta táctica con los alamanes, confederación íntimamente relacionada con los suevos. Por su parte los suevos intervinieron en las guerras civiles Imperiales, está atestiguado que los reyes suevos llamados Sido e Itálico[7] tomaron parte en la guerra civil romana del lado del futuro emperador Vespasiano y lucharon en la Batalla de Cremona (Tac. Hist. II.21)

 

Las largas guerras entre el reino Cuado-Marcomano y el Imperio debieron surgir de la incapacidad del Imperio establecer una relación equitativa. Los acciones bélicas las iniciaron  unos  6.000 lombardos y obii cruzando el Danubio en la provincia de Alta Panonia




Extraído del Libro: Los suevos Libertadores de Hispania, autor: Fernando López de Prado López

[1] Eduard Droberjar (Universidad de Hradec Králové), The Emergence of the Suebi and Further Developments in Bohemia. Publicado en “In Tempore Sueborum”.

[2] Eduard Droberjar, opus cit. “The second Suebian Empire –with a dominant position of the Quadi was founded, effectively replacing Maroboduus’s empire”.

[3] Jaroslav Tejral (Universidad de Masaryk), Suebi north of the Middle Danube. Publicado en “In Tempore Sueborum”.

[4] W. Reinhart, Historia del Reino Hispánico de los Suevos, Madrid, 1952, pág. 18.

[5] Wilhelm Reinhart, opus cit., pág. 19.

[6] Guy Halsall (Universidad de York), Barbarian Migrations and the Birth of Medieval Europe From Unity to Diversity.

[7] Jaroslav Tejral (Universidad de Masaryk), opus cit.

Origenes de los Suevos. Primera Parte

 

Los orígenes de los suevos están en el grupo étnico de los Herminión, del cual formaban parte los suevos, y ocupaban la región N.O. de Alemania y el Sur de Escandinavia durante la edad del bronce. Durante la era del hierro (800 a. e. c.) este grupo lingüístico se fue expandiendo hacia el Sur. G. Schwantes cree que los suevos se trasladaron desde las islas danesas y se asentaron en la cuenca del Elba, completándose la migración en torno al 600 a. e. c. Estrabón (IV, 3, 4 y VII, 8, 3) y César (Guerra de la Galias, I, 51) nos dicen que los suevos ocupaban los territorios orientales del Rhin medio, la cuenca del Main, extendiéndose hasta las actuales Turingia y Sajonia. Los suevos eran una confederación de tribus, una de las más significativas era la tribu de los Semmones, custodios del santuario nacional. Otras tribus suevas eran: marcomanos, cuados, hermunduri, tribocos, menetros, vangiones, longobardos, etc.

Los registros arqueológicos ubican los comienzos de las tribus suevas en el área del Elba Medio. Una amplia franja central de Alemania, que comprende Sajonia-Anhalt y Turingia, son reconocidas como el lugar de nacimiento de los suevos del Elba. Los monumentos arqueológicos más antiguos de los suevos del Elba que se han encontrado corresponden al siglo I a. e. c. Han sido denominados como la Cultura Großromstedt (GRC) por el sitio de entierro de Alemania Central en Großromstedt, Turingia. GRC duró aproximadamente cien años (85 a. e. c. hasta el 15 e. c.). Comprendió tres etapas de desarrollo y representa la cultura sueva más antigua. En esta zona los suevos entraron en contacto con los habitantes celtas originales, así como con la agresiva cultura Przeworsk de los germanos Lugii. En el centro de Alemania son frecuentes los enterramientos de guerreros suevos en urnas de barro. Los guerreros más destacados eran incinerados en urnas romanas de bronce y enterrado con espadas. Hierro y, con menos frecuencia, bronce en forma de arco La Tène. Cada tumba contenía un solo peroné, que fue atado a la capa del guerrero.

Una ola migratoria masiva de suevos del Elba, dio nacimiento a la cultura Großromstedt, a lo largo de  las zonas más fértiles de Bohemia, en el Noroeste, Centro y partes de Bohemia Oriental. También hay evidencia de asentamientos intensivos en el sur de Bohemia, en el extremo inferior del río Vltava. Bohemia estaba despoblada desde el éxodo de los celtas (los boyos). En Bohemia, los suevos establecieron asentamientos de tierras bajas no fortificados con cabañas hundidas de un típico hexagonal o construcción similar. La sociedad era relativamente homogénea, lo que atestiguan los entierros crematorios sin ningún documento de identidad social diferenciación. En los cementerios de Tišice y Třebusice que consiste en pequeños grupos de tumbas, los guerreros son enterrado (principalmente con puntas de lanza y flecha, escudos y, en casos raros en Stehelčeves, largas espadas de doble filo; así como mujeres y niños. La cerámica típica incluía vasos con patas de perfil agudo conocidos como “vasos Plaňany”. También había soperas antiguas y cuencos hondos, con bordes invertido conocidos como cuencos (u ollas) suevos, que comenzaron a usarse nuevamente al final de la época romana (380 e. c.).

 

El primer contacto de los suevos con el mundo grecorromano fue la lucha entre el rey Ariovisto, príncipe de los tribocos, y la nación celta de los eduos, aliada de Roma. La inesperada derrota de Ariovisto no supuso el fin de los suevos como primera potencia bárbara. Los cuados siguieron hostigando al Imperio en la cuenca alta del Rhin. Los imperiales enviaron un ejército que cruzó el río y se internó en el territorio de los cuados y de sus aliados y parientes los marcomanos. El caudillo marcomano Marbod decidió abandonar Renania, conduciendo a su pueblo a la región de Bohemia, aprovechando que los boyos habían emigrado de su patria para instalarse al norte de Panonia, a orillas del Danubio. Los cuados, regidos por Tudrus, siguieron a los marcomanos en su migración, asentándose en el sur de Moravia, en la cuenca del río Marus (March).

El fundador del reino suevo de los marcomanos fue Maroboduus (también Marbod, Marobod o Marobud). Es considerado el primer gran gobernante del territorio de Bohemia. Aunque Maroboduus provenía de una familia noble marcomana, no se conocen más detalles sobre sus antecedentes, su apariencia o sus parientes más cercanos. Lo que se sabe es que pasó sus primeros años en Roma, quizá como rehén, y recibió una educación en la corte de Augusto. Al regresar a su región natal acaudilló una expedición marcomana hacia Bohemia. Se supone que además de los marcomanni, los maroboduus trajeron consigo grupos de otras tribus pequeñas, como los marsigni, los misteriosos Bateini y los corconti y posiblemente otros. En el reino Marcomano de Bohemia se integraron otras tribus suevas entre las que destacaban los semmones, los cuados (Quadi), los longobardos y los lugii.





Extraído del Libro: Los suevos Libertadores de Hispania, autor: Fernando López de Prado López

martes, 14 de diciembre de 2021

Invocación a Wotan de los que han de caer

 

A ti oh Wotan te invocamos

Dios de los incontables nombres

Alfather de los valerosos Gautas

No desoigas nuestros juramentos

 

Por testigo a Týr ponemos

Que una vez más nos alzaremos

Con afiladas lanzas paternas

Formaremos recios batallones

 

Ya retumban los gélidos cuernos

Ya marchan los osados Gautas

A la encarnizada batalla

Clamando tu nombre valor hallan

 

Mucha sangre ha de verterse

Muchos osados habrán de caer

La negra muerte alas alzará

Sangre y vísceras, quejas y lamentos

 

Mas los batallones resistirán

Las frías lanzas aguijonearán

El enemigo enflaquecerá

Nuestras banderas se alzarán

 

¡Gloria a Gaut el tuerto!

Nuestra sangre te entregamos

Sacrificio en tu altar somos

Acógenos con gusto en Valhalla

 

Mejor es vivir que ya no vivir

Mas sin hombría vida al Gauta no des

Sean pues los  Godos exaltados

Sus enemigos a ti inmolados.



lunes, 13 de diciembre de 2021

Descripción de los Suevos por Benito Vicetto, 1866

“Los suevos, que procedentes de la Germania desde el Oder hasta el Danubio, eran los más bravos y temidos; los suevos, cuyo placer era exterminar hombres y poblaciones y formar entorno a sí inmensos desiertos; los suevos, cubiertos de pieles groseramente curtidas que apenas cubrían su cuerpo; los suevos que traían por divisa un dragón alado; los suevos, que solo se sustentaban de la caza y de la carne y leche de sus ganados; los suevos, en fin que se distinguían de las demás tribus por sus formidables hachas y  sus cabelleras largas, que se recogían vivamente al entrar en la pelea.”

 Historia de Galicia, Benito Vicetto, Ferrol 1866, pág. 191.





viernes, 3 de diciembre de 2021

La Völva Þorbjörg y El Brujo Þorbjörg Nef

 

La magia seiđr era practicada en su mayoría por mujeres, aunque no estaba vedada a los varones, era mal vista como se desprende de la Ynglingasaga:

 “Y a estas artes mágicas, si se cultivaban, les seguía tan gran vileza que a los hombres no les parecía hacer nada vergonzoso, y también a las sacerdotisas les era conocida esta actividad.”

 La actual falta de fuentes que nos informen sobre las prácticas ásatrú radica en el secretismo inherente a la magia. Solo unos pocos conocían las fórmulas adecuadas para cada tipo de ritual. En Islandia el culto no estaba organizado jerárquicamente. Los líderes políticos, los gođar, eran los encargados de poner orden en los rituales públicos, ligados a las fiestas de solsticios, recogida de cosechas, inicio del invierno… Los gođar reunían a sus deudos en sus haciendas agasajándolos ─palabra de origen goda que nos remite a la importancia de los banquetes entre nuestros ancestros─ con suculentas viandas, espumosas cervezas y regalos con los que afirmar pactos. Los Dioses eran los testigos de las palabras empeñadas, contravenirlas era sinónimo de ofensa a Ellos.

 Se dice que las völvas viajaban de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios en las haciendas de los notables. El sustantivo seiđr hace referencia a un tipo de magia capaz de dañar a personas, adivinar el futuro, manipular el clima, las cosechas… Su etimología nos lleva al significado de cuerda, hilo, soga; como lo atestiguan los cognados en antiguo alto alemán (seito) y el antiguo inglés (sāda). El seiđr se relaciona con las prácticas chamánicas de Odín. Las prácticas de seiđr eran menos visibles que las grandes festividades dedicadas a los Dioses, sus practicantes eran a la vez, temidos y odiados y buscados en tiempos de incertidumbre, por su capacidad de entrar en contacto con otras dimensiones psíquicas. Se dice que había un seiđr blanco empleado en la curación y la profecía, y otro seiđr oscuro que buscaba enloquecer o matar al enemigo.

 Las sagas recogen el nombre de algunas völvas ─unas habrían existido, otras serían creaciones literarias─: Spákona, Þuriđr, Sundafyllir, Þorbjörg Lítilvölva, Heimlaug Völva, Groa…

 En la Saga de Erik el Rojo se narra la hambruna que se extendió entre los colonos instalados en Groenlandia. Ante el fracaso de las medidas tomadas por los gođar se instó a llamar a una famosa völva llamada Þorbjörf Lítilvölva (pequeña völva). Los anfitriones preparación la granja limpiándola y adornándola como era costumbre entre los ástrúar. Al atardecer hizo su aparición la völva en la hacienda de Thorkell, con una indumentaria que denotaba su alto estatus. Vestía un precioso manto azul oscuro que le llegaba hasta los tobillos, en la mano portaba una vara bañada en bronce cuyo pomo lucía refulgentes gemas. Su cuello irradiaba una luz chisporroteante que los lugareños relacionaban con el famoso collar de Freyja. En su cintura portaba una bolsa con las herramientas mágicas. Sus zapatos debían ser obra de enanos, por lo delicado de su factura y el sigilo que imprimía a sus pasos. Sus manos estaban enfundadas en suaves y cálidos guantes de piel de gato. Hasta aquí, podríamos pensar que la völva era una especie de Hada, ¡que equivocados estaríamos!, ya que en lo alto de su cabeza, un bonete de negro carnero forrado de pieles de gato delata las fuerzas tenebrosas con las que se relaciona.

La völva saludó a los presentes en las Sala con fría cortesía. Se dirigió al trono reservado para el señor de la casa, tomó asiento y una procesión de camareros le fue sirviendo platos especialmente guisados para la ocasión, no diremos que eran sabrosos, pues el paladar de un völva difiere del común de los mortales. Papilla de leche de cabra, un muestrario de los corazones de todos los animales que habitaban la granja, ¿habría uno humano?... Al finalizar las cena, el señor de la casa le pidió que respondiera unas preguntas, la völva rehusó contestar, se levantó y fue conducida a su estancia, donde descansó a la espera del duro día que le esperaba. Habiéndose alzado el Sol y depuesto de nuevo, la völva bajó a la sala donde los lugareños le habían preparado una plataforma. La völva pidió que una mujer recitase el sortilegio Varolokur. En la casa nadie lo recordaba, se buscó por la comarca quien los supiera. Una cristiana, llamada Gudrid, recordaba haberlo escuchado de su madre adoptiva. Mucho tuvo que insistir Thorkell para que Gudrid accediera a recitar el sortilegio. Þorbjörd se sentó en una tarima y a su alrededor se situó un coro de jóvenes. Gudrid recitó el sortilegio con tal perfección y belleza que conmovió a los presentes. La völva entró en trance, nada se cuenta de lo que dijo o hizo; solo que al finalizar su viaje comunicó a Thorkell que el hambre finalizaría con el invierno y pronosticó que Gundrid engendraría un poderoso linaje, como pocos se verían. Los congregados comenzaron a preguntar a la völva, la cual respondió con claridad a las cuestiones, cumpliéndose sus vaticinios. Llegaron criados de otras granjas que requerían los oráculos de la völva. Se despidió, dejando a los presentes, en una atmósfera de paz y confianza en la superación de los infortunios que estaban viviendo.

 En la saga de Gísli Sursson, encuadrada en el género de sagas de proscritos, se narra como Gísli Sursson, un hombre libre, acusa a su cuñado, el gođar Þorgrimur Þorsteinsson, del asesinato de su mejor amigo y hermano de su esposa, Vesteinn Vesteinsson. Þorgrimur Þorsteinsson cae bajo la espada de Gísli, siendo proclamado proscrito. Börk Þorsteinsson asume la jefatura de la familia y el título de gođar, iniciando la persecución de Gísli por todos los medios a su alcance, pero sin dar la cara en un combate judicial.

 En medio de la celebración de las noches de invierno, vetrnaetr, en la granja de Saeból es invitado un brujo al que se describe en estos términos:

 “Había un hombre llamado Þorgrímr al que llamaban Nef. Vivía en Nefstaðir junto al Haukadalsá. Estaba muy versado en malas artes y magia y era un brujo de los peores. Þorgrímr y Þorkell lo invitaron a su casa porque también celebraban un banquete”.

 Nef, el brujo, fundió la espada rota Grásiđa y la transformó en la lanza que segaría la vida de Vésteinn”.

 “Þorgrímr sabía trabajar bien el hierro y se cuenta que éstos fueron a la forja, los dos de nombre Þorgrímr y Þorkell y se encerraron. Tomaron los pedazos de la espada Grásíða que le habían correspondido a Þorkell en el reparto y Þorgrímr hizo una lanza de ellos que estaba terminada al atardecer; estaba adornada y se colocó en un asta de una cuarta de largo”.

 No debe sorprendernos que un brujo sea un excelente herrero. Reginn, el tutor de Sigurđr, fue quien forjó la espada del héroe. La conexión entre chamanes y herreros la ha estudiado Mircea Eliade en varias de sus célebres obras. La función del brujo, en la forja de la lanza, es dotarla del poder para asesinar a Vesteinn, a través de unas runas (mál) que se disfrazaban de letras ornamentales. Nef asiste a la reunión nocturna en la que planea el asesinato.

 “Y así se dice que la gran tormenta fue provocada por Þorgrímr Nef con su magia y malas artes y que hizo un hechizo para que de algún modo ocurriera que pudieran atacar a Vésteinn sin que Gísli estuviera presente, porque no se atrevían a atacarlo si Gísli estaba a su lado”.

 Al igual que Þorbjörf Lítilvölva era de linaje de völvas, Nef y su hermana Auðbjörg también, y poseían el poder de dominar el clima, como lo demostró Auðbjörg provocando una avalancha que mató a doce personas, con la que vengó el ultraje que había sufrido su hijo. Nef vuelve a aparecer en el relato de la saga después del asesinato del gođar Þorgrímr. El hermano del difunto, Börkr, le encarga a Nef un sortilegio para que Gísli no reciba ayuda en Islandia.

 “Lo próximo que sucede es que Börkr paga a Þorgrímr Nef para que prepare un sortilegio seiðr al objeto de que la persona que había matado a Þorgrímr no encuentre ayuda, aunque la gente lo quisiera proteger. Un buey de nueve años se le proporcionó con este fin. Þorgrímr lleva a cabo el sortilegio, se prepara según era su costumbre y se construye un pequeño podio y lo ejecuta con gran brujería, perversión y magia”.

 Aguijoneado por el ansia de materializar la venganza cuanto antes, Börkr, contrata a un asesino, el célebre Eyjölfr el gris, en lugar de enfrentarse con Gísli. Las palabras del ritual debían pronunciarse con total pulcritud, pero en este caso Nef cometió un fallo que permitió que una persona ayudase al prófugo.

La saga continúa, pero ya no se menciona más a Nef el brujo.





miércoles, 1 de diciembre de 2021

Völvas y Chamanes: Mensajeros de Wotan

 

Las völvas y los chamanes gozaban de un alto estatus en las sociedades germánicas y nórdicas. Respetados y a la vez temidos vivían apartados de la sociedad debido a las poderosas fuerzas que manejaban. La práctica del arte de la magia y de la profecía requiere una unión psíquica con la fuente de este poder, una comunicación directa con el mismísimo Wotan. Por esto, no es raro que las sagas islandesas y las novelas artúricas nos presenten a las völvas y a los chamanes como personas con ciertas taras físicas debidas al peso de las fuerzas psíquicas que deben domeñar. Como un herrero tiene unos poderosos brazos y manos deformadas por los asperos golpes que lanza sobre el yunque, el manejo de las fuerzas psíquicas deja su huella sobre el cuerpo y la mente del iniciado en los misterios del wotanismo.

Wotan no lo sabe todo, pero si lo investiga todo, él es el modelo del hombre y la mujer ásatrú y por ende de la völva y del chaman. Las altas ciencias de la profecía y del chamanismo no se logran de forma gratuita, si Wotan ofreció sin rechistar uno de sus ojos para beber en la fuente de Mimir y logar la ciencia de ver el pasado y el futuro, qué sacrificios habrá tenido que realizar el humano que se inicia en los misterios del wotanismo. Por esto, ambas profesiones gozan de un respeto sagrado entre los ásatrú. Las sagas nos dicen que la cuenca vacía de Wotan paralizaba de terror a sus enemigos, de la automutilación surgió el arte del Seidhr, por el cual no solo conoce el futuro, sino que puede cambiarlo dando muerte, enfermedad o si lo desea fuerzas e inteligencia a quien no las posee.

 “Odín podía hacer que en la batalla sus enemigos se volvieran ciegos o sordos o llenos de temor, y con sus armas no cortaban más que con palos, y sus hombres iban sin cotas de malla y estaban rabiosos como perros o lobos, mordían sus propios escudos, eran fuertes como osos o toros; mataban a la gente, y ni el fuego o el hierro los afectaba; eso es llamado furor de berserker” Ynglingasaga, capítulo VI.

Tácito en su Germania, cap. VIII, nos habla del papel de las profetisas en la sociedad germana. “De manera que algunas veces, según ellos cuentan, han restaurado las mujeres batallas ya casi perdidas, haciendo volver los escuadrones que se inclinaban a huir, con la constancia de sus ruegos […] porque aun se persuaden de que hay en ellas un no sé qué de santidad y prudencia, y por esto no menosprecian sus consejos ni estiman en poco sus respuestas. Así lo vimos en el imperio de Divo Vespasiano, que algunos tuvieron mucho tiempo a Veleda en lugar de diosa. Y también antiguamente habían venerado a Aurinia y a otras muchas, y esto no por adulación, ni como que ellos las hicieran diosas, sino por tenerlas por tales”.

En este fragmento de Germania ─la principal fuente para conocer la sociedad germánica durante el Imperio romano─ nos dice que las opiniones de las mujeres eran muy valoradas y por la forma como lo cuenta se intuye que más que en Roma; lo cual está en consonancia con el papel que asumía la mujer de tomar las armas si la situación lo demandaba. El otro punto importante es el papel de las profetisas o völvas, a las cuales las tenían por diosas. Nos cita dos profetisas Veleda y Aurinia, solo de la primera tenemos noticias, las cuales resumimos.

 Veleda era natural de la tribu de los Brúcteros, situada al N.O. de Alemania, entre los ríos Lippe y Ems (Renania del Norte-Westfalia). Aprovechando la lucha por el poder en Roma en el año 69 e. c., en el que se coronaron cuatro emperadores, la provincia de Germania inferior quedó desguarnecida. Un príncipe germano al servicio de Roma, con mando en tropas auxiliares, se sublevó. Su nombre era Cayo Julio Civilis ─recordemos que Cayo Julio Arminio era un príncipe germano que ascendió al estamento de los équites y era el hombre de confianza del general Publio Varo Quintilio al que traicionó y derrotó en la batalla de Teutoburgo─ y se cuenta que fue la völva Velena quien le predijo su victoria sobre los romanos y el fin de su Imperio. C. J. Civilis con la seguridad que le ofrecía la profecía se sublevó y consiguió el hito de derrotar a dos legiones romanas al mando de Mumio Luperco en Castra Vetera y capturar 24 barcos de la flota del Rin. Las tropas auxiliares desertaron en masa y se unieron a Civilis, asesinando al general Marco Hordeonio Flaco. En estos momentos los sublevados controlaban la Galia y la Germania Romana y parecía cercano el cumplimiento de la profecía de Velena, pero entre las tribus surgieron disensiones. El liderazgo de Civiles no se impuso y los sublevados no se lanzaron  a dar un golpe definitivo al poder romano. Una vez que Vespasiano derrotó a sus contrincantes envió un claro mensaje a Civilis, o se sometía plenamente o sería doblegado. Civilis, como hijo de Germania, no admitía vivir en servidumbre y optó por continuar la sublevación. Un poderoso ejército al mando de Quinto Petilio Cerial sometió sin lucha a las tropas amotinadas en Germania. Civilis y sus fieles buscaron cobijo en la fortificada Augusta Treverorum (Tréveris) donde fueron aniquilados y nada nos dicen las fuentes del final de Velena y Civilis.

 La Saga de los Ynglingos nos dice en el capítulo VII:

 “Odín cambiaba de forma, entonces se quedaba su cuerpo como dormido o muerto, y era pájaro o animal, pez o serpiente, y en un momento viajaba a países lejanos para sus asuntos o los de otros hombres. Además sabía hacer con sus palabras que se apagara el fuego, o calmar el mar o dirigir los vientos en la dirección que quería, y poseía el barco que se llamaba Skídbladni, con el cual recorría grandes mares, pero podía enrollarlo como un pañuelo. Odín tenía consigo la cabeza de Mímir, y le daba noticias del otro mundo, y a veces levantaba hombres muertos de la tierra y dominaba a los ahorcados; por eso era llamado señor de los espectros o señor de los ahorcados; tenia a dos cuervos que había domado con palabras; volaban a lo largo y a lo ancho de la tierra y le decían muchas novedades. Por estas cosas era extraordinariamente sabio. Todas estas habilidades las enseñaba con runas y con los poemas que se llaman encantamientos; por eso los Ases son llamados magos. Odín tenía la capacidad de procurarse gran poder y él mismo fomentaba lo que se llama magia, por eso podía saber el destino de los hombres o cosas malas como para causar la muerte a los mismos, desgracia o sufrimiento, como para quitar a los hombres la razón o la fuerza y dárselo a otros”.

 Este fragmento nos revela la dimensión chamánica de los poderes de Wotan. El dejar su cuerpo como dormido o muerto y adoptar la apariencia de un animal, viajando a otros países nos recuerda el trance extático del chaman siberiano. Pero no queda aquí, vemos que el mismísimo Wotan se sometió a un ritual de iniciación:

“Sé que pendí nueve noches enteras del árbol que mece el viento; herido de lanza y Odín ofrecido ─yo mismo ofrecido a mí mismo─ del árbol colgué del que nadie sabe de qué raíces arranca. Ni pan me tendieron ni copa alguna; fijo en lo hondo miré; las runas alcé, las gané entre gritos; caí a la tierra de nuevo”. Hávamál 138-139.

 El fruto del dolor y el sufrimiento fueron las runas, entre gritos, las alzó el Alfather. Cayó de Yggdrásil, la iniciación se había completado. Wotan estaba rejuvenecido, con un vigor que nunca había experimentado y con el todo Midgard.

 Poco se sabe del chamanismo nórdico, se parte de la premisa de que debió ser similar al siberiano, el cual aun está vivo. Esto no es improbable si tenemos en cuenta que los germanos al llegar a Escandinavia entraron en contacto con las poblaciones nativas, los finougrios. La principal obra sobre chamanismo es la escrita por Mircea Eliade en 1951 titulada “El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas de Éxtasis”. La tesis central de Eliade es que el chamanismo surgió de una religión ampliamente distribuida por Asia Central y Siberia durante el Paleolítico, la cual se extendió a través del estrecho de Bering a Alaska y Norteamérica.

 Los chamanes contactan con las fuerzas psíquicas logrando un cauce de comunicación. Este trasvase de energía les permite controlar el flujo del tiempo, profetizar, interpretar la psique y realizar viajes astrales entre distintas dimensiones. El chamán es un mediador entre la realidad cotidiana (física) y la realidad extrasensorial o psíquica. Para lograr esta mediación debe dominar las técnicas del trance extático (salir fuera del estado normal). Una vez situado en el mundo de las fuerzas psíquicas (dimensión espiritual) obtiene de estas fuerzas poder para curar dolencias incurables para la medicina convencional, riquezas, manipular el destino de una persona…

 Los conjuros no eran tomados a broma por los escandinavos a tenor de lo que nos dice el Hávamál en las estrofas 146 a 164. Odín declara que gran parte de su poder procede de los conjuros que él sabe. Su propio nombre se relaciona etimológicamente con el sustantivo óđr que significa canto, poesía, como adjetivo significa furioso. Odín posee conjuros para casi todas las actividades de la vida: remedios de curandero, desatarse de ligaduras que aprisionan sus extremidades, desviar el vuelo de una lanza, volver la brujería contra el que la hace, si las llamas prenden un edificio salvar a sus ocupantes, eliminar el odio entre hermanos, salvar un barco de la tormenta, hacer desaparecer a la brujas, llevar a sus amigos a la victoria, devolver a la vida a un ahorcado…

 Una vez revisado que nos dicen textos como las Eddas, las Sagas y Germania nos preguntamos qué son una völva o un chaman en la sociedad actual. Si nos tomamos en serio los textos, ambos oficios son importantes, tanto que Wotan y Freyja los ejercen. Siempre han existido echadoras de cartas, videntes, médiums, pero la reciente popularidad de todo lo relacionado con los vikingos ha aflorado personas que dicen ser völvas o chamanes. Unas son farsantes que se publicitan por internet y canales de TV. Otras son personas que sinceramente creen que poseen estos poderes y buscan ayudar a otros. Pero una cosa es tener un don para empatizar con personas que sufren depresión o enfermedades y darles un consuelo y otra muy distinta es tener una conexión personal con los Dioses y las energías psíquicas. ¿Qué características deben suponerse en una völva o un chaman? Digo suponerse porque yo no soy ni lo uno ni lo otro y, por tanto, solo puedo guiarme por lo que nos dicen los textos. Ambos han de haber superado pruebas iniciáticas terribles que les han dejado marcas imborrables. Los chamanes de Canadá permanecían colgados varios días de un palo para lo cual se les hacían incisiones en el pecho por la que se introducía una cuerda. Finalizaba la prueba cuando por el peso del cuerpo se desgarraban los músculos pectorales. La vida de las völvas era durísima, viviendo solas en la espesura de bosques donde practicaban sus artes y a dónde acudía las personas que procuraban su ayuda. En recuerdo de estos mensajeros de Wotan, los oficios de völva y chaman deben realizarlos personas con autentico poder, el cual solo se acredita ejerciéndolo, es decir, desvelando profecías que se cumplen, curando a personas desahuciadas, trayendo la paz y la prosperidad a la comunidad donde viven. Vivimos en una época en la que se banaliza casi todo: la amistad, el sexo, la palabra otorgada… Muchos hemos iniciado el camino de la espiritualidad ancestral europea, sea ásatrú, romana, celta, etc., porque buscamos un método de autoconocimiento, de autorealización a través de los textos mitológicos europeos y en ellos la magia y el ritual ocupan un lugar que debe ser reinstaurado en nuestras vidas de una forma seria, dejando de lado rituales de espurios o inciertos orígenes. Las runas tienen mucho que decirnos, pero antes de seguir el método de un autor debemos preguntarnos cuál es su fuente y cotejarlo con fuentes que no son europeas, así si encontramos conceptos procedentes de otras culturas sabremos que ese autor a través sus “runas” nos está engañando, contaminando nuestra mente y nuestro espíritu y privándolo de encontrar aquellas runas que consultaron los granes héroes. Mucho de lo que se presenta como magia europea procede de la cábala o sefirot. En algunos libros de runas el lector que ha ojeado la numerología encontrará claras analogías. Y es que si deseamos recuperar el espíritu del Urvolk, debemos buscarlo en los textos mitológicos, en los estudios filológicos sobre las lenguas indoeuropeas, en los conceptos que su léxico nos muestra, en la mitología comparada y no en prácticas inspiradas en otros pueblos. No obstante, cada cual es libre de crear su personalísimo arte adivinatorio, tomando esto o lo otro de tal o cual autor, según la inspiración que reciba de lo Alto. El tiempo nos dirá si tal persona ha alcanzado una unión tan íntima con Wotan que ha llegado a constituirse en su mensajero. Pero recordemos que en la espiritualidad europea no ha habido profetas ni mesías. La völva o el chaman nos responderán a preguntas concretas, nunca nos predicarán la nueva buena.