sábado, 18 de enero de 2020

Los Cimbrios y los Celtas Hispanos según Valerio Máximo

El escritor romano Valerio Máximo en su célebre obra Hechos y Dichos Memorables, II, 6, 11, nos dice que los guerreros cimbrios (originarios de Jutlandia) y los celtas hispanos vivían por y para la lucha:

“saltaban de alegría al partir al combate, pensando abandonar este mundo de una forma feliz y honorable. En cambio, en las enfermedades se lamentaban de verse amenazados por un final miserable y vergonzoso”.
Este espíritu está presente entre los vikingos, para los cuales la muerte por enfermedad, la temible muerte de paja, era el peor de los destinos, prefiriendo quitarse ellos mismo la vida a morir en el lecho.
Añade Valerio Máximo que los cimbrios y los celtas hispanos tenían las mismas canciones de gesta, himnos y danzas de guerra. Es posible que esta semejanza se deba a que los cimbrios, aunque era un pueblo germánico en su origen, por su contacto con los celtas había adquirido parte de su cultura, prueba de ellos son los nombres celtas de sus principales líderes: Boiorix, Lugius, Claodicus y Caesorix.
***************************************************************
Valerio Máximo, Facts and Memorable Sayings, II, 6, 11, tells us that the Cimbrian warriors (originally from Jutland) and the Hispanic Celts lived by and for combat:

“They jumped for joy when leaving for battle, thinking of leaving this world in a happy and honorable way. On the other hand, in the diseases they lamented to be threatened by a miserable and shameful end ”.
This spirit is present among the Vikings, for whom death by disease, the fearsome death of straw, was the worst destination, preferring to take their own lives to die in bed.
Valerio Máximo adds that the Cimbrians and the Celtic Hispanics had the same deeds, anthems and war dances. It is possible that this resemblance is due to the fact that the Cimbrians, although it was a Germanic people in its origin, by their contact with the Celts had acquired part of their culture, proof of them are the Celtic names of their main leaders: Boiorix, Lugius, Claodicus and Caesorix.


domingo, 12 de enero de 2020

La Anábasis de Ciro, La Epopeya de los Diez Mil


La Anábasis de Ciro, La Epopeya de los Diez Mil 

Entre las virtudes que vertebran la ética ásatrú destacan el valor, la lealtad y el cumplimiento de la palabra dada. Los 12.000 guerreros griegos que participaron en la Anábasis de Ciro el Joven, aun siguen siendo un referente para los que seguimos el camino marcado por los Dioses. Vamos a relatar brevemente esta gesta que impresionó a los griegos contemporáneos de Jenofonte y fue la que guió a Alejandro en su conquista del Imperio Aqueménida.
La sucesión de un rey, por poderoso que sea, siempre es problemática. Darío II tenía dos herederos, el mayor Arsicas ─el futuro Artajerjes II─ y Ciro el Joven, un hombre que brillaba con luz propia. Darío II veía en Atenas el gran rival del Imperio, envió a Ciro como sátrapa de Lidia, Frigia y Capadocia, las satrapías más próximas a las polis jonias, aliadas de Atenas. En el año 408 a.e.c. Ciro negoció con el general espartano Lisando una sólida alianza entre el Imperio y Esparta. Atacó a las ciudades jonias que formaban parte de la liga de Delos,  conquistándolas después de derrotar a los atenienses. Darío II al presentir su muerte llamó a Ciro a Susa, deseaba que sus dos hijos trabajasen juntos por la grandeza del Imperio Aqueménida. Arsicas sería coronado como Gran Rey, con el nombre de Artajerjes II y Ciro el Joven conservaría el gobierno de las satrapías más próximas a Grecia. El sátrapa Tisafernes, miembro de una antigua familia con experiencia en derrocar reyes, estaba resentido porque Darío II le había quitado sus satrapías entregándoselas a Ciro, el cual había demostrado ser un gran hombre de estado. Tisafernes acusó a Ciro el Joven de organizar un complot contra su hermano Artajerjes II y este ordenó el encarcelamiento de Ciro. Artajerjes II devolvió a Tisafernes las satrapías de Lidia y Capadocia, pero solo fue temporal, pues la madre del monarca, Parisátide, convenció a Artajerjes II de la falsedad del complot.
Ciro el Joven recuperó el gobierno de las satrapías de Lidia, Capadocia y Frigia. Al llegar a sus territorios Ciro se propuso organizar un poderoso ejército para vengarse de Tisafernes, para ello aprovecha sus contactos con los espartanos y comenzó a reclutar mercenarios griegos, que después de las guerras del Peloponeso estaban sin medio de subsistencia. Llegan hoplitas de todo el Hélade y de la Magna Grecia, a los cuales seduce con una gran campaña que liberará las ciudades jonias de la tiranía de Tisafernes y sus aliados. El gran ejército se congregó en la capital de Lidia, Sardes; lo formaban unos 12.000 hoplitas y 2500 peltastas (infantería ligera griega) y 50.000 soldados persas. Comenzaron su marcha liberando las polis jonias, que recibieron a Ciro como un libertador, solo en Mileto los partidarios de Tisafernes pudieron ofrecer resistencia. Artajerjes II veía este conflicto como una guerra entre sátrapas, por lo que decidió no intervenir. Al llegar a puerto de Issos, Ciro recibió a los últimos griegos, entre los que estaban 700 hoplitas espartanos que alistaban como aliados. Después de atravesar Cilicia y Siria, los griegos empezaron a preocuparse, habían cumplido los objetivos de la expedición, por qué seguir adentrándose en territorio enemigo. La tensión llegó a producir un motín entre los griegos que exigieron a Ciro que les informase de sus verdaderas intenciones. Ciro congregó a los griegos y les explicó su plan para deponer a Artajerjes II y coronarse como gran Rey. Si le apoyaban serían ricamente recompensados, pues los estimaba como el contingente principal de su ejército. Los griegos, a pesar de estar enfadados por el engaño, decidieron seguir adelante por el ansia de Gloria y riquezas. Artajerjes II en este momento ya sabía cuáles eran las intenciones de Ciro, ordenó a Tisafernes replegarse y no plantar batalla hasta que hubiese reunido al gran ejército persa. Los ejércitos de los hermanos se divisaron el 3 de septiembre del 401 a.e.c. en la localidad de Cunaxa, a unos 70 km al norte de Babilonia, en el corazón del Imperio.
Artajerjes II había reunido un ejército de más 120.000 hombres, el doble que el de Ciro, al desplegarse el ejército de Ciro no fue capaz de cubrir el frente de batalla de Artajerjes, lo que facilitaba una acción envolvente por las tropas del Gran Rey. Ciro confiaba en la fiereza de los griegos, en las cerradas falanges hoplíticas capaces de abrirse paso contra infantería, caballería o carros de combate. Los griegos rompieron las líneas persas, ni la caballería ni los carros frenaron su avance. Ante la masacre propiciada por los hoplitas toda el ala izquierda persa cedió, al comienzo lentamente, mas la continua presión de las falanges hicieron perder la fe a los persas, comenzando una cobarde desbandada que propicio una gran matanza. Ciro al comprobar el triunfo de los hoplitas, decidió continuar con su plan ─como intentó después Alejandro Magno─ dio la orden a la élite de su caballería pesada, 600 jinetes” que le escoltasen en una cabalgada hasta las posiciones de su hermano. La caballería pesada de Ciro se abrió paso entre las formaciones de infantería de Artajerjes II, este no huyó enfrentándose a Ciro en un asalto que decidiría el futuro del Imperio. Las crónicas cuentan que Ciro llegó a herir a Artajerjes, pero una traicionera flecha se interpuso en el combate singular, hiriendo de muerte a Ciro. El general Arieo ordenó el repliegue de las tropas de Ciro, que ante la muerte de su líder se veían ya derrotadas. Mientras tanto los griegos habían parado su avance, esperando órdenes de Ciro. Estaban cansados, pero habían realizado gestas propias de los héroes. Al llegar la noche, sin recibir noticias de Ciro, se extendió la preocupación entre los expedicionarios. Los griegos retrocedieron a su campamento, que vieron saqueado. Tisafernes, al mando de la caballería se lanzó contra las falanges hoplíticas, pero estas volvieron a repelerla, causando tantas bajas que Artajerjes II ordenó que no se lanzase ningún ataque frontal contra los griegos. Cercados los griegos por una fuerza diez veces superior, solo les quedaba la opción de negociar una retirada honorable hasta las costas jonias o del Helesponto. Tisafernes aprovechó esta debilidad para concertar una tregua que permitió a los griegos retirarse hasta las orillas de Tigris. Allí, en el campamento de Tisafernes se reunieron los principales jefes griegos con el sátrapa para negociar. Tisafernes traicionó la palabra dada, hizo prisioneros a los generales y como estos no cedieron a sus pretensiones los ejecutó. La noticia de la traición de Tisafernes y la muerte de los líderes causó un gran pesar, el pánico empezó a aflorar en los duros hoplitas. En este momento de zozobra surgió la figura de Jenofonte, discípulo de Sócrates y experimentado oficial durante las guerras del Peloponeso. Jenofonte vio en un sueño a Artemisa que le infundió fe su destino, le exhortó a hablar al ejército transmitiéndoles valor y determinación; si permanecían unidos como hasta ahora lograrían regresar a sus hogares. La oratoria de Jenofonte hizo recobrar a los griegos su gallardía, podrían vivir o morir, pero como dignos hijos de Grecia. Los griegos colocaron lo poco que recuperaron de su campamento en  carros y mulas, en el centro de ejército, pues estaban rodeados por los persas.
Comenzaron a caminar a través de los desiertos de Babilonia y Siria. Los persas para debilitarlos quemaban las poblaciones por las que pasaban, les impedían recoger forraje para las monturas, dificultaban el acceso a las fuentes y les negaban las colinas para fortificarse durante las noches. El hambre empezó a debilitar sus cuerpos que no su espíritu. Al llegar a Armenia, divisaron las cimas nevadas, pasaban de caminar por desiertos con  una vestimenta ligera a enfrentarse a un crudo invierno. Una noche nevó mientras dormían, al levantarse se dieron cuenta que la nieve les había aislado del frío, pero al iniciar la marcha sentían que sus túnicas no les protegían del frío, ni del viento helador. Sus sandalias se había congelado pegándose a los pies, si se quitaban las sandalias se arrancaban la piel. En estas condiciones, sin apenas comida, perseguidos por un ejército muy numeroso, pero que en su cobardía no les plantaba una batalla frontal, continuaron su marcha con la esperanza puesta en las polis del mar Negro. Al subir la última montaña y divisar el mar la emoción se propagó por todo el ejército, parecía que habían superado lo peor y ahora compatriotas griegos les ayudarían. En la primera ciudad que pidieron ayuda vieron como se la negaban. Artajerjes II había enviado emisarios amenazando a las ciudades que los apoyasen. Trapezunte (Trebisonda) llegó amenazar al cuerpo expedicionario si se aproximaba a sus puertas. Ante esta nueva traición, continuaron por la costa norte de Asia menor hasta que llegaron a Bizancio, donde por fin pudieron cruzar el Helesponto y llegar a la ansiada patria. La expedición había durado 15 meses y habían recorrido más de 1.500 km en territorio enemigo. Llegaron a sus hogares más de 6.000 supervivientes, la mayoría de los cuales volvieron alistarse en el ejército que el rey espartano Argesilao organizó para castigar al Imperio Arqueménida. Habían demostrado la superioridad de las tácticas hoplíticas y de la fortaleza física y moral de los griegos. Alejandro Magno, setenta años después conquistaría aquel vasto Imperio.

#virtudes_ásatrú
#Anábasis
#Héroes_ásatrú
#Templo_de_Wotan



domingo, 29 de diciembre de 2019



Comentario al Völuspá

Hoy vamos a reflexionar sobre uno de los versos más intrigantes del Völuspá
9. Jugaban en sus patios, y estaban alegres,
no les faltaba en absoluto el oro
hasta que vinieron tres doncellas gigantes,
todas ellas odiosas, desde el Jötunheim.

La llegada de las tres Nornas supuso el final de la edad de oro de los Dioses. Hasta su llegada gozaban de una vida sin preocupaciones disfrutando de juegos, sin pensar en su destino. Los Dioses crearon una avanzada civilización, presidida por grandes palacios, templos, santuarios, industrias (forjas en las que producían grandes riquezas). Las Nornas son descritas como horribles gigantas procedentes de Jötunheim. Con ellas el destino, esa fuerza incontrolable que condiciona la vida de los Dioses y los humanos, entra en acción. ¿Por qué ahora y no antes? ¿Como fuerza de la naturaleza no debería estar presente desde la formación del Cosmos? Da la impresión de que las Nornas llegaron a Asgard como consecuencia de la actividad de los Dioses. Los Dioses al vencer al Caos primigenio, dando lugar a una civilización, hacen que se manifieste el Destino, el cual viene a ser una variante débil del Casos, al ser parcialmente predecible y controlable. En la naturaleza existe la Entropía, una magnitud que nos mide el desorden de un sistema macroscópico en función del número de microestados compatibles. La Entropía también nos informa de la evolución de los sistemas físicos y su destino final. Tanto los Dioses como los humanos, al actuar sobre la naturaleza aumentamos el orden en una zona determinada, pero a escala cósmica, el desorden medido a través de la entropía aumenta. El segundo principio de la Termodinámica nos dice que la cantidad de entropía del universo se incrementa al pasar el tiempo. Las Eddas nos muestran una visión trágica de la vida de los Dioses y los hombres, la cual es refrendada por la Termodinámica. Wotan encarna esa lucha despiadada contra el Ragnarök, que los físicos nos vaticinan con destinos finales para el Cosmos como el Big Freeze, Big Crunch, Big Bounce, etc. Una vez más los textos mitológicos nos revelan una verdad que la ciencia ha tardado miles de años en constatar. La grandeza de los héroes reside en que se rebelaron contra el Destino, con gestas que aun retumban en nuestros oídos. Los finales felices no son para los ásatruár, no puede haber vida sin muerte, ni felicidad sin desdicha, ni triunfo sin fracaso, ni gloría sin sufrimiento, ni placer sin dolor.


sábado, 9 de noviembre de 2019

Ritual de Consagración de Templo de Wotan


   






     Ik weiha uk Ik audagja þana staþ du allwaldand Wodana. Ik usdreiba þos mahtins allos unselos jah gamainjos. Ei hugos unsarai wisandau hailagos in þana staþ, jah ei wilja unsar boteiþ Wodan, Guþ alþjana fram Knopai unsarai. Swe þata Guþ Heimdall aflagjip þo bruddja Brifrost, wisadau þana staþ bairgada wiþra þos mahtins untewos du muna unsaramma.

    Yo consagro y bendigo este lugar al poderoso Wotan, desterrando todas las influencias impías y desordenadas. Que nuestras mentes sean consagradas en este lugar y que nuestra voluntad sirva a Wotan, antiguo Dios de nuestro pueblo. Así como el Dios Heimdall protege el puente Bifrost, sea este lugar protegido contra las fuerzas desordenadas a nuestro propósito.

Consagración a Wotan




     Ik weiha uh Ik audagja þana staþ du allwaldand Wodana. Ik usdreiba þos mahtins allos unselos gamainjos: Yo consagro y bendigo este lugar al todopoderoso Wotan. Yo destierro todas las influencias impías e impuras.

lunes, 21 de octubre de 2019

Völupá (4-8)

Völuspá (4-7)

Continuamos con la lectura del Völuspá, una obra llena de significado para nosotros.

4. Mas los hijos de Bor formaron la tierra,
aquellos que crearon el famoso Midgard;
brilló el sol desde el sur sobre el palacio,
y surgió en la tierra la verde hierba.
5. Desde el sur lanzó el sol, compañero de la luna,
su mano derecha al confín del cielo;
no sabía el sol dónde estaban sus salas,
no sabían las estrellas dónde tenían su lugar,
no sabía la luna cuál era su poder.
6. Se reunieron los dioses, todos, en asamblea,
y tomaron consejo los sagrados dioses;
la luna llena y la nueva ellos designaron,
nombraron la mañana, también el mediodía,
la tarde y la noche, para contar los años
7. Se encontraron los dioses en los campos de Ídi,
ellos construyeron grandes templos, y altares,
hicieron las fraguas, forjaron las joyas,
fraguaron tenazas, hicieron herramientas.

Comentario:

Mucho antes que existieran los hijos de Bor, Odín, Vili y Ve, existían las fuerzas que rigen nuestro Universo en expansión. La Luz, la Gravedad, la Electricidad, el Magnetismo, las fuerzas que dan estabilidad a la Materia (Fuerte y Débil). En la concepción de nuestros ancestros, la Naturaleza no es eterna ni inmortal. Nuestro Universo, nuestra Realidad, comenzaron en una singularidad infinitesimal que contenía en sí misma toda la materia y la energía. En ella residía la potencialidad del devenir del Universo. El destino ya estaba determinado en los primeros instantes de vida del Universo. A nuestros ancestros les apasionaba contemplar el firmamento estrellado en las frías noches boreales. Aprendieron a medir los días, las estaciones, los años, los eclipses, antes que escribir.
A la luz de las hogueras, escuchaban los relatos de las gestas divinas, narrados por sus protagonistas. Al comienzo el Caos lo gobernaba todo, la luz no se podía abrir paso entre la materia, tan densamente compacta, la temperatura era infinita y todo vibraba en un movimiento violentamente caótico. Tuvieron que pasar eones para que se formasen las primeras estrellas gigantes, que al explotar como supernovas expandieron el polvo estelar del cual se formaron los planetas. Nuestros ancestros sabían que la vida lo impregna todo, desde el átomo a nosotros mismos. Para ellos el Sol, la Luna, las Constelaciones eran divinas, con una conciencia y una voluntad de poder. Tendrían que llegar religiones foráneas para que esta sabiduría se perdiera. El Logos, la Inteligencia Universal lo impregna todo.
Fueron los hijos de Bor, quienes nos crearon a partir de dos troncos de árbol. En este mito, nuestros ancestros nos explicaron como de algo tan distinto a la fisiología humana fue posible crearnos, nada es imposible para el ingenio. Fue la magia, la ciencia de Odín, Vili y Ve la que nos otorgó nuestra capacidad de sentir, pensar y actuar. Una magia que procedía de lo más intimo de nuestros Padres, nos dieron lo mejor de sí mismos.
Los Dioses crearon Midgard, como la semilla de un árbol que crecerá hasta ser como su progenitor. Midgard reúne en sí misma toda la potencialidad para ser una Asgard en un futuro lejano, pero nuestro afán por emular a los hijos de Bor puede acortar este proceso. En Asgard, los Aesir construyeron magníficos palacios, templos, fraguas, forjas, bellísimas joyas de oro, etc. Los Aesir aman el progreso en todas sus dimensiones: la científica, la tecnológica, la artística, la social, la lúdica, etc. Los Dioses aman la vida, una larga vida, pero no eterna ni infinita. Son perfectos en sus imperfecciones. Sus errores, pasiones, ambición, hybris, los hacen ser fieles a sí mismos; ahí radica su perfección, no aspiran a ser otra cosa que ellos mismos en constante evolución. Los ásatruar tenemos la suerte de vivir conforme a nuestra naturaleza, divina como todo cuanto existe.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

Wodanaz, el jefe del ejército furioso de los Einherjar



Emile Benveniste en su magnífica obra Vocabulario de las Instituciones Indoeuropeas nos explica la etimología de Wotan y de los Einherjar. Entre los fines de nuestra Confesión Religiosa se encuentra recuperar las instituciones naturales de nuestro pueblo, las que tenían los pueblos indoeuropeos antes de la imposición de las religiones abrahámicas. Vamos a resumir la argumentación de Benveniste. El término para referirse a ejército en las lenguas germánicas lo encontramos en el gótico harjis, el antiguo islandés herr y antiguo alto alemán hari. En varias runas se puede leer hari, lo que confirma la antigüedad de este término . En irlandés medio el término para ejército es cuire <*koryo, en lituano es kairas y en antiguo prusiano karjis. Todas estas palabras son congnados. En persa tenemos kāra (pueblo en armas, ejército). En persa medio lo encontramos con el significado de combate kārcār y en persa moderno kārzār. La constancia de cognados en las lenguas indoeuropeas occidentales y en una oriental, permite suponer que este término procede del protoindoeuropeo. El significado para harjis se puede precisar a través de la mitología y del antiguo islandés. Herjan es uno de los sobrenombres de Wotan. Su etimología es jefe de ejército. Wotan proceded de *Wōda-naz, que significa naz (jefe) de la Wōda (furor) o jefe del ejército furioso. Las palabras derivadas en “no” designan jefe. Lo confirmanos en términos germánicos como *druxtinaz, que procede de *duktinos; thiudans (*teutanos) que significa jefe de comunidad, en antiguo inglés dryhten (señor) < *duktinos (jefe de drukti).
Wotan es designado como jefe de un grupo. Podemos avanzar un poco más en esclarecer el significado de Odín/Wotan. El término Herjan lo encontramos en Einherjar, los guerreros muertos en combate que son llevados por las valkirias al Valhalla. Wotan es un rey de muertos vivientes que forman un ejército (Heer). Las técnicas de combate de los Einherjar son las mismas que las de los guerreros vivos, con una idéntica estructura de mando.
Tácito en el capítulo XLIII de Germania describe a los guerreros germanos como un grupo de hombres feroces que enegrecen su piel y escudos, combatiendo en las noches más ocuras, generando pavor a sus enemigos (feralis exercitus). Estos guerreros imitan al ejército de los muertos de Wotan, el Einjerjar.
El término gótico harjis (ejército) se define por su entorno léxico como una tropa devastadora. El término en antiguo alto alemán, herían significa campaña de tierra quemada; heeren, verheeren significan desvastar. La concepción de un ejército para los pueblos germánicos es más próxima a una banda de guerreros, no muy numerosos, que viven en camaradería, unidos por un pacto de fidelidad a un jefe que a la idea romana de un ejército regular, con un salario, al servicio del estado.
Conclusión: El término germánico harjis, con el significado de ejército procede del protoindoeuropeo (PIE). Hace referencia a una banda de guerreros, una fraternidad que está unida por un pacto de fidelidad a su jefe. El arquetipo de esta fraternidad de guerreros procede de Wotan, jefe de la banda furiosa de los Einherjar. La etimología de Wodanaz es jefe de la Woda, que significa jefe del ejército furioso.