domingo, 15 de septiembre de 2019

Essus, el Dios Celta del Autoconocimiento


Essus es uno de los Dioses más importantes y enigmáticos del panteón galo. Se sabe que era muy venerado en la Bretaña Armoricana, en el norte de España y en la costa francesa del Golfo de Vizcaya. Su esposa era Artis, la Diosa que representa la energía y el poder del Oso. Su energía se canaliza a través de tótems con la forma de grulla y del toro, ambos con un significado muy rico. La grulla en la heráldica europea ha significado el buen gobierno, bajo líder que posee constancia, vigilancia y prudencia. El toro representa la fuerza, el coraje y el valor, virtudes que complementan perfectamente con las anteriores. Essus guía a los fieles en el autoconocimiento, el dominio de la energía sexual y la conexión con otros Mundos. Algunos mitólogos lo han relacionado con Odín, por su constante búsqueda del saber y su conocimiento profundo de las cosas.

Lucano nos dice que los galos ofrecían sacrificios humanos a tres Dioses: Essus, Taranis y Teutates. Las víctimas ofrecidas a Essus eran colgadas de un árbol, las de Taranis quemadas en cestas de mimbre, y las de Teutates, ahogadas . Essus es representado como un hombre joven, asociado a la serpiente cornuda y a la cornamenta del ciervo. Las semejanzas con Cérnunnos son obvias, por lo que algunos mitólogos han considerado que pueden representar la misma divinidad. Otra posibilidad es que sean hipóstasis de un mismo Dios. Como hemos visto, entre los celtas las divinidades trinitarias son muy comunes. La hipóstasis de Essus representa la energía de la juventud, del comienzo de los tiempos, de la vida activa y creativa. Cernunnos representa el aspecto ctónico, como Dios pasivo del Mundo Subterráneo, regente de la rueda de la vida que conserva los ciclos vitales con sus periodos de fertilidad y esterilidad. La tercera hipóstasis es Belenus, atestiguada por un epígrafe encontrado en Colchester “Esu-bilini”, en genitivo que se ha interpretado como Essus-Belenus, traducido como El Señor Béleno , el antiguo Dios Solar de los celtas. La Luz también tiene un componente de oscuridad, la luz cuando es muy intensa nos deslumbra, impidiéndonos ver. Un exceso de conocimiento también es cegador, nos dificulta escoger que argumento es el verdadero. Esta manifestación de Essus nos guía en el autoconocimiento, encontrar en nosotros mismos la verdad, dejando a un lado el conocimiento oficial que nos deslumbra, pero que al mismo tiempo nos impide encontrar nuestro camino de autorealización. Cada ser humano es en sí mismo un Universo con sus leyes particulares; Essus-Belenus, al deslumbrarnos, nos invita a que cerremos los ojos, conozcamos las leyes que guían nuestra psique y desde su conocimiento comprendamos cual es nuestro lugar en el Cosmos y la causa de nuestra existencia.

La búsqueda del autoconocimiento, de las leyes que rigen el Cosmos y la autorealización corresponden en la mitología nórdica a Wotan, por este motivo se han encontrado similitudes entre Essus y Wotan. En el famoso caldero Gundestrup tenemos una de las más famosas representaciones de Essus-Cernunnos; en el centro vemos a Cernunnos sujetando un torque en la mano derecha y en la izquierda una serpiente cornuda, por debajo de la cabeza. A la derecha de Cernunnos hay un majestuoso ciervo y un toro, a la izquierda un león y un perro. La composición muestra una simbiosis entre todos los seres, con el foco en Essus-Cernunnos. Una energía impregna la escena, Cernunnos irradia la armonía entre seres que en la naturaleza son enemigos, nos permite ver que entre las presas y los depredadores hay detrás un ecosistema sinérgico y holístico. En la imagen de bronce de Bouray, Francia aparece Essus en un estadio de cambio, no tiene aun la cornamenta, pero tiene las pezuñas de ciervo, en una posición de Buda.

En los rituales actuales Essus es invocado para incrementar la fertilidad, la prosperidad, contactar con los fallecidos, progresar en el autoconocimiento, etc. A diferencia de las religiones reveladas, la fe de nuestros ancestros solo se muestra a los que buscan de forma incansable; Essus en sus múltiples manifestaciones nos acompañará entre las tinieblas y relámpagos en el peregrinar de nuestra vida humana.


miércoles, 4 de septiembre de 2019

Hesiodo nos Predijo la Actual Degeneración de la Sociedad


La mitología europea es una fuente inagotable para conocernos a nosotros mismo y poner remedio a la degeneración de la sociedad actual (plutocracia). Pocas lecturas son tan fructíferas para el espíritu y limpias de manipulaciones ideológicas.
Hesiodo en el verso 108 de Trabajos y Días nos dice que el origen de los Dioses y de los hombres es el mismo. Los hombres nacieron de la Tierra, de modo semejante a como los Dioses fueron engendrados por Gea. Al igual que en los Dioses hubo varias generaciones, entre los humanos hasta el momento se han desarrollado cinco razas: la raza de oro, la raza de plata, la raza de bronce, la raza de los héroes y la raza actual, la raza de hierro (Trabajos 109 y siguientes). Vemos, no obstante una diferencia notable entre ambos linajes. El divino se perfecciona mientras el humano se degenera de forma constante e irreversible.
La raza de oro vivió en los tiempos en los que Kronos asumió la jefatura de los dioses y por ende del Cosmos. Los hombres de la raza de oro vivían como los dioses, de los cuales eran hermanos. No necesitaban trabajar, pues la tierra les proveía de todo lo que pudieran necesitar. Sus vidas eran de fiesta y regocijo. No envejecían ni enfermaban y cuando fallecían era en paz, por el cansancio de una larga existencia. Con el final del gobierno de Kronos (el Dios del tiempo) se extinguió esta raza. La siguiente raza creada por los Dioses fue la raza de plata. Su orgullo y presunción les llevaron a no dar culto a los Dioses, el Gran Zeus en su sabiduría los extermino. La raza de bronce estaba formada por hombres violentos y aguerridos, sus luchas intestinas los llevaron a su autodestrucción. La siguiente raza representó un punto de inflexión en la degeneración de la especie humana. La raza de los héroes divinos, aquellos que combatieron en Tebas y Troya. Algunos vencieron a la muerte y fueron recompensados con la inmortalidad en la isla de los Bienaventurados (Trabajos 156-173). La raza actual, es la raza de los hombres de hierro que continúa con la degeneración moral de la humanidad (Trabajos 176 y siguientes). Dice Hesiodo, el elegido por las Musas del Helicón para transmitirnos las palabras del Tronante: “Pues ahora existe una raza de hierro; ni de día, ni de noche cesarán de estar agobiados por la fatiga y la miseria; y los Dioses les darán arduas preocupaciones” (Trabajos y Días, versos 175 a 178). La sociedad actual es descrita con gran precisión por Hesiodo en los versos 180 a 202.
“Zeus destruirá esta raza de hombres mortales, cuando al nacer resulten envejecidos. El padre no será semejante a los hijos, ni los hijos al padre; el huésped no será grato al que da hospitalidad, ni el compañero al compañero, ni el hermano al hermano, como antes”
“Despreciarán a los padres tan pronto lleguen a la vejez; los censurarán hablándoles con duras palabras, faltos de entrañas, desconocedores del temor de los dioses; no podrán dar el alimento debido a los padres que envejecen…”
“Estimarán más al malhechor; la violencia y la justicia estarán en las manos; no habrá respeto; el malvado dañará al hombre bueno increpándole con palabras de franqueza y se valdrá del juramento”. Comportamiento este último común en las multinacionales que contaminan los alimentos, el agua, el aire; de los bancos que explotan a los débiles con usura; de los oligopolios que imponen precios exorbitados por la energía; de los estados que destruyen las culturas autóctonas e imponen el mercantilismo y la moral antinatural, etc.

Con el renacimiento de nuestro espíritu pagano, debe abrirse el tiempo a una nueva raza de héroes. Esta es la finalidad de la espiritualidad ásatrú: llevar al hombre occidental a sus raíces, remontando los siglos de molicie y oscurantismo para renacer en los nuevos héroes que combatirán al lado de los Dioses, como hicieron aqueos y troyanos, como Roldán y el Cid Campeador; liberándonos de la tiranía actual que pretende imponer la globalización destruyendo nuestra identidad cultural y étnica.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Hermó∂r un Dios en Alza



La mitología es una fuente inagotable de sabiduría, en cada época los humanos destacamos a unos Dioses sobre los demás. En función de nuestras necesidades espirituales y materiales, destacamos y elevamos a unas divinidades sobre otras, modificamos los panteones y algunos Dioses los llevamos al retiro (Deus otiosus). Hubo una época en la que el Dios supremo era el Cielo; Tyr tuvo su momento y en la época vikinga, Odín/Wotan alcanzó su zenit. El Ragnarök nos dice que una nueva generación de Dioses tomará la rienda después de vencer a las fuerzas del caos dirigidas por Surt, Loki, Fenri y Hel.


Desde finales del siglo XIX, la física nos muestra cada vez, con más insistencia que es posible comunicarse con nuevas dimensiones, nuevos mundos. La teoría de cuerdas, en su diversidad de variantes, abre la posibilidad a la existencia de Multiversos. En la mitología indoeuropea encontramos que los que mueren en este universo o realidad, pasan a otra dimensión (otro universo gobernando por diferente leyes) que recibe diferentes nombres según la tradición que consultemos: Tártaro, Campos Elíseos, Isla de los Afortunados, Hel, Valhalla, Fensalir (bajo la protección de Frigg), Bilskirnir (Thor), etc. La comunicación entre estos universos, posiblemente pertenecientes a multiversos alejados (de grado III o más), nunca fue sencilla, los mismo Dioses tuvieron problemas para viajar. Entre los griegos tenemos que Hermes, Dioniso, Hércules, Teseo y Orfeo lograron completar este viaje, con distintos resultados. En el mundo germánico, Hermodr consiguió llegar a Hel y regresar a Asgard. Wotan empleó sus conocimientos chamánicos para viajar entre alejados universos. Otros llegaron al mundo de los muertos, pero no lograron regresar como Pirítoo (compañero de Teseo), Eurídice (esposa de Orfeo) o Balder y Nanna.


En la actualidad, científicos del Laboratorio Nacional Oak Ridge (Tenesse) intentan probar que es posible abrir un portal con un universo paralelo. La esquiva materia oscura, únicamente conocida (o mejor especulada) por su débil interacción gravitacional es el centro del experimento que pretenden realizar estos físicos. Un haz de neutrones se acelera hasta alcanzar una alta energía, atravesando un potente imán (así se descarta que electrones y protones contaminen el experimento) antes de chocar con una pared infranqueable, detrás de la cual hay un detector de neutrones. La física cuántica predice que los neutrones fuera de los átomos son inestables, con una vida media de 879,4 segundos, transformándose en un protón, un neutrón y un antineutrino electrónico. Según se realice el experimento, se obtienen diferentes resultados, oscilando en más o menos 1,5 segundos. Fornal y Grinstein, investigadores de la Universidad de California, creen un 1% de los neutrones se descomponen en materia oscura. Si los investigadores del National Oak detectan neutrones, entonces debe existir un universo espejo del cual proceden los neutrones detectados. Los cálculos de estos científicos predicen que un 1% de los neutrones del experimento podrán salir de nuestro universo, llegar al universo espejo y regresar de nuevo a nuestra realidad. ¡Emocionante!


Hermodr, nos guía en esta nueva Era que se abre a la posibilidad de viajar entre universos paralelos, algo prohibido por las religiones monoteístas. Por este motivo, Hermodr (como Heracles o Dioniso) es un Dios en alza. Por un lado nos revela como la mitología es una fuente eterna de sabiduría y por otro lado, que estamos en una constante evolución, de la cual los héroes, los semidioses y los Dioses son los arquetipos a realizar.


Hail Wotan!, Hail Hermodr!



jueves, 15 de agosto de 2019

Dioses y Humanos, una misma naturaleza en diferente grado evolutivo


La posibilidad del hombre de ascender en la escala evolutiva es una de las características diferenciadoras de la religiosidad IE. El hombre no nace para vivir conforme a la moral impuesta por un dios absoluto. Todo hombre es un héroe en ciernes, debe desarrollar sus capacidades para llegar a cumplir con su destino divino. 

Los grandes héroes, por sus hazañas llegan a igualar a los Dioses, pues los mismos dioses antes fueron héroes y con anterioridad simples mortales. Los hombres y los Dioses como decía Hesiodo comparten origen, se diferencian por su estado evolutivo: “Si quieres ahora, con todo detalle te contaré otro relato y tú grábate en tu mente como hombre y dioses han llegado a ser del mismo origen”[1]
En las religiones monoteístas el ser humano será siempre un siervo, un pecador redimido. Los grandes héroes como Dionioso o Heracles no solo llegaron a ser Dioses, sino que alcanzaron puestos relevantes en la sociedad divina. Los mitos de los amores entre Dioses y humanos nos dicen que tenemos genes divinos, pero también que los Dioses se preocupan por nuestra evolución; una evolución que debe ser gradual en el tiempo para que vaya acompasada con el desarrollo cultural y social. Está claro que los antiguos no tenían conocimientos de ingeniería genética (por lo menos el común de los mortales, otra cosa eran los sabios, druidas, etc.), por lo que utilizan la figura del apareamiento entre Dioses y humanos.  Los Dioses si disponían de la tecnología necesaria para manipularon el genoma humano, de otra forma no se explica la rápida evolución de los IE. 

En la Grecia clásica no había ciudad que no estuviese orgullosa de fundar su origen en Zeus. Las grandes familias remontaban sus genealogías a un descendiente de Zeus. Aquiles y Ayax descendían de la ninfa Egina y Zeus. Los troyanos estaban orgullosos de descender de Dárdano, hijo de Zeus y la pléyade Electra, los espartanos de Zeus y de la ninfa Taigete[2], etc. Los griegos tenían gran fervor por Zeus. El oráculo más famoso estaba en Dodona. 



[1] Hesiodo Trabajos y Días, opus cit., pág. 89, versos 106 a 109.
[2] Francesc L. Cardona, Mitología Griega, opus cit., pág. 60

domingo, 30 de junio de 2019

Froiz: ¿Hijo de Freyr?

En España hay 237 personas censadas con el apellido Froiz, la mayoría en las provincias de la La Coruña, Pontevedra y Teruel. Su vinculación con Freyr puede deducirse consultando un diccionario godo/inglés[1]. El Dios Freyr en godo se traduce por Fraujis. El termino señor[2] en gótico en nominativo es frauja (pronunciado froia) y el genitivo fraujins (pronunciado Froins) que significa “del Señor”. El nombre Froilán, es una latinización de un nombre gótico que combinaría: Frauja+land (señor de la tierra) o Frauja+ila (pequeño señor), donde ila es un diminutivo. Esta latinización coincide con la que realizó el danés Saxo Gramático, que tradujo el nombre de Freyr al latín por Fro. Es sabido que la terminación “ez” en los apellidos es de origen gótico y significa hijo de, así González significa: “hijo de Gundisalvo” De lo expuesto puede interpretarse que el significado del apellido Froiz es hijo de Freyr o hijo del Señor. Los afortunados que se apellidan Froiz pueden estar orgullosos de ser hijos de Freyr, como los primeros reyes de Suecia.



[1] https://gutrazda.nfshost.com/waurd.php?lexid=2721
[2] https://gutrazda.nfshost.com/waurd.php?lexid=682









jueves, 6 de junio de 2019

La Teoría del Eterno Ragnarök

En el Edda, después de la batalla final de los dioses y los gigantes en Ragnorak, la Tierra es destruida por el fuego y el agua, pero el agua retrocede, los hijos de Thor suben del Infierno llevando el martillo de su padre y todo el mundo comienza una vez más. Pero si el Universo vuelve a expandirse, su expansión llegará a detenerse nuevamente y será seguida de otra contracción, que terminará en otro Ragnorak cósmico, seguido por un nuevo rebote, y así eternamente.

Los Tres Primeros Minutos del Universo, pág. 517.
Steven Weinberg, premio Nobel de Física en 1979



martes, 4 de junio de 2019

¿Llegará a convertirse en un Mito la Teoría del Big Bang?


El físico de partículas y premio Nobel, Steven Weinberg publicó en 1977 un libro de divulgación titulado “Los tres primeros minutos del Universo”. Su autor no quiso hacer un libro de divulgación sencillo al estilo de los best seller que surgieron décadas después. Cuenta con notas matemáticas y su razonamiento (a veces un poco pesado) es impecable. Personalmente es uno de los libros que más han influido en mi vida junto con la obra del prof. Francisco Villar (uno de los grandes indogermanistas españoles). La contribución de Steven Weinberg a la física es extraordinaria. Junto con Abdus Salam y Sheldon Lee Glashow fueron capaces de unificar la fuerza electromagnética con la fuerza débil. Recordemos que Maxwell inició este camino unificando la fuerza magnética y la eléctrica. Si un lector actual lee “Los tres primeros minutos del Universo” verá que desgraciadamente esta genial obra ha quedado desfasada en tan solo 42 años. Weinberg no puede decirnos nada antes del 10-2 segundos del Big Bang, cuando hoy se comienza con la era de Planck, 10-43 s, las temperaturas típicas de cada era no coinciden con las actuales, ni el valor de la constante de Hubble, no introduce en sus cálculos los efectos de la energía oscura, etc. Sin embargo, es una obra extraordinaria, en ella se percibe la lógica, el rigor y el amor a la ciencia. Si los cálculos están hoy desfasados, los conceptos y el método siguen siendo válidos. Su exposición se construye basándose en al la expansión del universo, la radiación cósmica del fondo de microondas, el espacio-tiempo, en la entropía, la dualidad corpúsculo onda, el efecto Doppler, la combinación de las ecuaciones de la masa en reposo y la expresión de Boltzmann kbT, la conservación de: la energía-masa, del momento, del número bariónico, leptónico, etc. Son los conceptos abstractos los que durán en el tiempo, no los cálculos. Hoy en día, con los cálculos que publicó Hubble nadie diría que las galaxias se alejan con una velocidad que es proporcional a la distancia entre ellas. Si miramos los estadísticos de los gráficos de Hubbles muestrán una linealidad pobre. Fue el concepto de un Cosmos en expansión, no estático el que encendió la imaginación de las grandes mentes.

 ¿No percibimos algo similiar al leer los grandes textos indoeuropeos? En la Ilidada, la Odisea, el Mahabharata, el Ramayana, la Eneida, ¿no encontramos una lógica en las acciones, una psicología, una descripción del Cosmos basadas en unas premisas y en unas reglas que las hacen predecibles y racionales? Muchos científicos actuales creen que la ciencia actual será inmutable. Se creen que a sus modelos no les pasará lo mismo que a los de Euclides, Aritóteles, Ptolomeo, Newton, Einstein, etc. ¿Qué pensará un científico del siglo XXV cuando analice nuestro cálculo diferencial con sus conceptos de infinetésimo, infinito, límite, derivada, integral? Seguro que le parecerán toscos, arbitrarios y sin la elegancia que debe regir el pensamiento matemático. Sin embargo, dejando al lado lo caduco en todo saber, un matemático del siglo XXV observará en las matemáticas del siglo XXI el esfuerzo de mentes humanas por avanzar en el conocimiento de realidades abstractas que solo se pueden alcanzar con la energía de la imaginación. Valorará los métodos ingeniosos que permitieron aproximaciones a la verdad (episteme) desde posiciones inseguras (doxa).

Nuestra visión del Ásatrú investiga en los mitos ancestrales de nuestro pueblo, las leyes que rigen nuestra evolución intelectual y material con el objetivo de acelerar nuestro desarrollo espiritual y científico. El Big Bang puede llegar a convertirse en un mito, si es lo suficientemente sólido para dar respuestas a nuestro pueblo durante milenios, como los siguen haciendo en la actualidad las Eddas, la Ilidada, el Mahabharta, la Odisea, el Ramayana, etc. Hay está el reto de los grandes cosmólogos actuales, crear una teoría que sea digna de Snorri, de Homero y de Hesiodo. Los mitos guían nuestras vidas, forman parte de nuestros arquetipos. Hacia lo infinito del Cosmos dirigieron sus mentes nuestros ancestros, dieron el nombre de los Dioses a los planetas y las constelaciones visibles. El paso de los días, meses, estaciones y años se regía por la observación de las estrellas. El descubrimiento del disco de Nebra en 1999 en el monte de Mittelberg, Sajonia-Anhalt (Alemania) datado en 1600 a.e.c. nos muestra como en el Neolítico nuestros ancestros conocían la posición de las constelaciones (Pleyades, Pesebre, Delfín, etc.), la luna y el sol en los solsticios y equinoccios. También es sorprendente su elaborada construcción en bronce (2050 gramos), la inscrustación de 32 estrellas sobre los aguejos y su remachado, el sol, la luna y la barca solar. Los investigadores han podido ver que con el paso del tiempo fueron modificando la colocación de las estrellas, lo cual podría indicar que fueron capaces de comprobar que las estrellas no están fijas respecto a la Tierra. ¿Por qué colocaron nuestros ancestros una barca solar? ¿Se imaginaban navegando por las infinidades del Cosmos como hacen los Dioses? En todas las mitologías Indoeuropeas los Dioses proceden de las estrellas. Nuestros átomos proceden del núcleo de las estrellas y de la explosión de Supernovas. La creación de mitos nunca se detiene, si se detuviese nuestra espiritualidad habría fallecido. A diferencia de la ciencia académica o del arte guiados por modas, nuestros mitos son eternos. Fueron creados por el pueblo a lo largo de los milenios. Si la actual Cosmología llega a asentarse durante un milenio, entonces tendremos mitos fundamentados en teorías como el Big Bang o el Modelo Estándar de Partículas. Así sucedió con las Cosmogonías que subyacen en los mitos Nórdicos, Célticos, Griegos, Indoarios, Védicos, etc.